Motivaciones.

Hace tiempo mi jefe nos pasó, en un correo electrónico, unas presentaciones en PowerPoint junto con un mensaje motivacional de la Dirección. Una de las presentaciones estaba netamente enfocado a nuestro entorno laboral y organizacional. Las otras dos eran las típicas presentaciones positivas y motivacionales que transmiten, mediante una parábola, algún mensaje para levantar el ánimo y apreciar las bendiciones de la vida.

El contenido de estas dos últimas realmente no es importante, cualquier otra presentación similar recibida de una cadena hubiera servido igual. El mensaje invitaba a dar un esfuerzo extra, a trabajar en equipo, a olvidar las diferencias y aprovechar las cualidades de los individuos para beneficio del grupo.

A la recepción del correo hubo un intercambio de mensajes entre uno de mis compañeros y nuestro jefe sobre la inutilidad y sin sentido de la propuesta. Dos de mis compañeras, como suele ser la actitud de las chicas, animaban a seguir el mensaje. El resto del equipo de trabajo nos mantuvimos al margen.

Quizás en otro momento este correo hubiera sido bien recibido pero llegó en un momento en el que muchos de nosotros nos hallamos cansados de tanto proceso, burocracia, controles y (per)seguimiento sin rumbo o sin un sentido mas que el justificar algún puesto, actividad o idea de alguien que no tiene una participación directa (muchas veces ni indirecta) con el producto o servicio destinado al cliente (y que es el que trae el dinero, el verdadero proceso de negocio; todos los demás son solo procesos administrativos internos que no proveen una ganancia y si representan un costo), siendo esto lo percibido y entendido por la fuerza de trabajo de primer (bajo) nivel.

Dado que actualmente invertimos más en actividades administrativas (necesarias, válidas, bomberazos y caprichos) que en las actividades creativas propias del producto o servicio, lo que no representa un claro beneficio mas que para las personas que lo piden y usan para de alguna forma “administrar” sus cotos de poder, cualquier mensaje motivacional encontrará una fuerte resistencia.

La motivación no necesariamente debe ser un incentivo económico o salarial (aunque son los mejores) pero creo que los que apelan a una actitud positiva y tratan de echar mano de algún sentimiento de compromiso ya están muy gastados y muchas veces rayan en la hipocresía. Actualmente hay una enorme distancia entre los niveles directivos y operativos en la organización de mi empleador (así como en los salarios). No diré que es la gente que menos percibe, los del nivel operativo, son los que realmente hacen el trabajo. Al final todo o producto o servicio es el resultado de un esfuerzo colectivo. Lo que si diré es que, quienes son los encargados de velar por la sana armonía y productividad, quienes a los ojos de aquellos en el nivel operativo viven o justifican su existencia por un proceso administrativo no están haciendo el trabajo que de ellos se espera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s