Tron y su legado

El primer día del año suele ser familiar, ya sea visitando los parientes que uno ignora durante todo el año o pasando el día en casa. Claro, la ida al cine es casi segura si uno se queda en casa. Este día correspondió a la segunda opción y así fue que decidimos ir al cine. Las chicas se decidieron por ver “Enredados“, mientras los niños optamos por algo de más acción, en este caso “TRON. El Legado“.

No negaré que desde que la anunciaron (creo casi ya un año), era una película que deseaba verla en cine, aunque no me hacía muchas esperanzas a que fuera algo digno de su predecesora. Por su parte Alan, sus 5 años, estaba ya muy emocionado por verla, víctima de la mercadotecnia que ha pululado alrededor de esta cinta en los últimos dos o tres meses previos a su estreno.

No sé que tanto haya entendido de este film Alan (pero aguantó los más de 100 minutos que dura, cosa que yo bien pude no haberlo hecho). Definitivamente es una cinta para un público adolescente y adulto, supongo principalmente destinado para todos aquellos que nos tocó ver el film original de 1982. No dudo que haya muchos niños menores a los 10 años que sean capaces de entender y disfrutar esta película pero dudo mucho que adolescentes y adultos capaces de entender y valorar una buena trama la cataloguen de algo bueno, especialmente el público al que estaba destinado el filme.

TRON es una de esas obras que no son totalmente valoradas o que son ignoradas en su momento pero que se convierten en una película de culto. Ya sea por su arte, la tecnología empleada, su banda sonora o la trama de su argumento es una cinta pionera y única en su clase. Para mi es una de mis películas favoritas por éstas y muchas razones más.

Desafortunadamente, su sucesora es malísima. No tiene nada que ver con la película original (salvo por el hecho de que en ésta se inspiraron, por lo que sólo queda relacionada por la trama pero nada más). Muchas luces, muchos efectos visuales, muchas buzzwords (ni verdaderos tecnicismos emplearon). La trama es sólo un reciclaje de la trama original. El vestuario es pésimo (y no lo digo por la tecnología empleada) y, siendo amable, aunque el soundtrack de Daft Punk es pasable no hay punto de comparación con la obra creada por Wendy Carlos para el filme de 1982.

Decidí verla en formato tradicional (no 3D) y doblada al español debido a Alan. Puede ser que fuera por el sistema de audio de la sala del Cinemex a la que asistimos la causa del pésimo sonido que percibí, como si fuera de un DVD pirata (¿o será que los DVD piratas de proyecciones de salas cinematográficas tengan tan mal sonido por las bandas sonoras dobladas?).

En fin, una película para verla una vez sin o se tiene algo mejor que hacer. Una película para un primero de enero.

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