Sobre algunos malos servicios de banca de inversión en México

Tengo más de 10 años haciendo uso de los servicios de banca de inversión (léase fondos de inversión y compra-venta de acciones). Casi el mismo tiempo haciéndolo  a través de Internet. Me inicié en ella antes de que Banamex lanzara sus primeros servicios de información y operación vía internet al público mexicano (un conjunto de servicios en los que por cierto me tocó participar en su diseño y construcción).

Así entonces, he recorrido ya un buen camino y  he llegado a conocer buenos y malos servicios por lo que considero objetivas mis apreciaciones. Hoy en día, si bien no es algo novedoso hacerlo a través de la Internet (salvo quizás por la plataforma a usar– smartphones y tablets) si es algo que creo sigue siendo poco usado o raro en México. La escasa cultura financiera del país seguramente es la principal causa pero los montos que se pedían para abrir este tipo de cuentas también fue un factor determinante, consecuente y de origen. Con las facilidades que hoy en día hay para poder abrir una cuenta de inversión debería ser sólo cuestión de tiempo para que la gente aprendiera y se animara a participar más activamente en la banca de inversión y las operaciones bursátiles. Sin embargo, yo añadiría un nuevo impedimento: los malos servicios existentes que terminan por desalentar a cualquiera.

No conozco todos los servicios de banca de inversión en México pero conozco dos que me sería muy difícil no creer que son los peores que hay. Uno de ellos es el servicio de Banca Patrimonial de American Express y el otro es el acceso a la Banca Patrimonial de Banamex mediante Bancanet.

Hace tiempo, ya más de un año, AMEX dio de baja la facilidad para poder consultar el saldo y posiciones en un contrato de inversión vía web. Así entonces no quedó otra opción mas que telefónicamente apoyarse en un promotor.  El problema con el servicio de AMEX es que uno debe desperdiciar tiempo contactando al asesor (marcar el teléfono y pasar el menú del IVR). Luego uno debe autenticarse y pasar el escrutinio del promotor para asegurarse que el que llama es el cliente (o por lo menos conoce los datos del cliente y por tanto se le confiere ese status), luego (o durante esto) uno debe esperar a que la máquina del promotor (o “el sistema” como éstos le llaman a la aplicación o su equipo) le responda y no se trabe (que de ser así uno debe esperar en línea o pedir lo pasen con otro promotor esperando tenga uno (o él) mejor suerte (o equipo). En fin, uno gasta invariablemente unos 15 minutos en un a llamada de estas, cuando no debiera tomar más de cinco.

A veces me imagino (y los entiendo) a los promotores de AMEX. Con equipos “carcachones”, operando con IE v6 con Windows XP, maldiciendo sus equipos y haciendo como que trabajan para ayudar a mover y especular mucho dinero con un sueldo no muy motivador. A veces algún cliente se quejará, en otras algún jefe les pedirá mayor productividad y me imagino a éstos siempre echando mano de los típicos pretextos “mi equipo se traba”, “el sistema es muy lento”, “necesitamos mejores herramientas de trabajo”, y así ad nauseam.

Sobre el otro servicio, que es toda una historia de terror, dedicare un post posterior, ya que haría interminablemente larga la presente entrada.

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