Y por cierto

Al respecto del post de ayer. Creo que esto es digno de mencionarse.

Entre febrero y marzo, pasó un periodo de mucha insistencia de Telcel para que adquiriera un plan tarifario, algún paquete de internet o plan de datos. A veces llamaban hasta dos veces al día, tres o cuatro veces a la semana. Decían que según sus registros tenía contratado los servicio de banda ancha o que había tenido algún “plan de internet”, lo cual no era del todo equivocado.

Los promotores no se ponían de acuerdo y llegaban a sonar contradictorios en ocasiones. Y, mientras más amablemente los “bateaba”, parecía que más me volvía un cliente al que “debían convertir a un plan tarifario”. Durante ese periodo también me llegaron a llamar dos o tres veces para responderles una encuesta sobre la calidad de servicio recibido al contratar planes de internet. Mi respuesta: todo mal, el servicio era un asco. De hecho me sorprende que ninguno de los promotores, al menos por curiosidad, no me hayan llegado a preguntar por qué seguí con ellos si calificaba tan mal al servicio. Las llamadas terminaron después de la primera quincena de marzo.

Aunque entre finales de marzo y principios de abril llegué a recibir una última llamadas. Una promotora de voz muy sensual decía que tenía una propuesta que no podría rehusar. Con esa voz y con esa sintaxis no podía evitar llegar a pensar “sale, dónde nos vemos”. Ella, casi cachondonamente procedió a explicarme como convertiría mi Amigo Kit a un plan tarifario y pagaría menos. “no creo”, le dije, pero eso bastó para que más determinadamente tratara de venderme su servicio. Su voz se volvió más sensual, incluso de “Sr. Rodríguez” pasé a “Eduardo”, al pedírmelo antes claro y yo darle mi aprobación para ello.

Comenzó a preguntarme cuánto gastaba en recargas. Le dije que $500.00 al mes (que es lo que cargaba para adquirir el plan BAT30 y lo que me sobraba me servía paralas llamadas). Me preguntó cuanto gastaba en lo de internet. Le indiqué que ya estaba incluido. Le mencioné lo del BAT30 pero no captó, con lo que supuse que posiblemente no conocía los productos de su empresa.

Su oferta fue de un plan tarifario de $549.00 al mes con 200MB de internet. Le dije que no me servía, que necesitaba al menos 500MB. Ella respondió que tendría llamadas ilimitadas, que podría tener teléfonos de amigos sin cargo y no se que más. Le dije que no me servía y de hecho me estaba ofreciendo algo más caro. La sensualidad de su voz empezó a perderse. Decía que no, que lo que ella me ofrecía era mejor. Tuve que explicárselo con “peras y manzanas” y al final preguntarle: “A ver, $500 es mayor o menor que $549”. Dudó un poco pero admitió que era menor $500.

Ella quiso darle la vuelta al asunto diciendo que la diferencia era muy poca. Nuevamente la pregunta: “¿$500<$549?, ¿sí o no?” Nuevamente le costó admitir la ineludible verdad y volvió a insistir con lo de las llamadas ilimitadas. “¿No lo entiendes?”, le pregunté, “uso el teléfono principalmente para el envío de mensajes y la internet. Con lo que me sobra después de contratar el servicio de banda ancha es más que suficiente para las llamadas y los mensajes que tuviera que hacer en el mes. Y aunque fuera tan sólo $1.00, yo tomaré la opción más barata”. Ella pidió aguardara un momento mientras hacía alguna consulta. Regresó en breve, ya sin ninguna sensualidad en su voz, diciendo que no tenía paquetes más baratos o que me dieran accesos la Internet con un menos costo. Le indique entonces que no había más de que hablar aunque ella sugirió, algo frustrada, que podía hablar con algún gerente para discutir mi caso. Aunque le hice ver que no veía la razón y yo no estaba interesado en cambiar la modalidad de servicio que tengo con Telcel. Yo no era quien había llamado buscando u ofreciendo el cambio. Más frustrada se despidió.

Por supuesto, considerando que desde diciembre no he recontratado los servicios de banda ancha, que sólo he cargado un poco de saldo para reactivar la vigencia del que ya tenía, y que mi consumo de llamadas y SMS no ha cambiado, la verdad es que desde diciembre ando de haciendo uso gratuito de mi teléfono celular. Dudo mucho que algún promotor pudiera darme algo mejor. Me hubiera gustado decírselo a todos esos promotores que me llamaban pero sabía que hacerlo era dar una indicación para que rastrearan mi número y terminaran con el servicio gratuito.

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