Encuestas

Traue keiner Statistik, die du nicht selbst gefälscht hast.

“Nunca confíe de las estadísticas que Ud. no haya falseado”,  es lo que esta frase en alemán dice. Ésta, así como la variante de “Sólo confío de las estadísticas que yo he manipulado”, son frases atribuidas a Winston Churchill, aunque la atribución se considera apócrifa y que bien pudo ser elaborada por la máquina de propaganda de Joseph Goebbels durante la Segunda Guerra Mundial.

Esta frase ha venido a mi mente en los pasados meses de manera recurrente. En este tiempo nos hemos visto inundados con declaraciones de la prensa, partidos y candidatos políticos sobre la supremacía o preferencia del electorado por algún personaje, propuesta o grupo sustentado en supuestas encuestas que descubren tales tendencias. Uno, inevitablemente, tiende a considerar en una primera instancia la veracidad de las declaraciones por ser expuestas de manera pública antes de tener un segundo pensamiento cuestionando realmente la autenticidad de tales declaraciones.

Uno pensaría que las compañías que se dedican a las encuestas y sondeos de opinión llevan a cabo profundos  sondeos entre la población, con herramientas y conocimientos estadísticos especializados y sólo conocidos por expertos. Quizás fue así, quizás incluso haya empresas así pero seguramente hay charlatanes entre todos éstos, que no hacen uso de un conocimiento matemático de probabilidad y estadística superior al que nos enseñan en la educación medía superior o al que puedan sacarle a una hoja de Excel (profesionalmente hablando ya me han tocado vivir casos así en otros terrenos pero cuya similitud considero válida, ya escribiré después al respecto).

En la escuela nos enseñan que si se trata de una población que demuestra, se sabe o de la que se sospecha una distribución normal, un muestreo de superior a 30 eventos o elementos es más que suficiente para poder proceder con cálculos necesarios y un un error aceptable. Las encuestadoras, cuando publican sus resultados indican un tamaño de la muestra de 500 a 1,500 encuestados  (cuando se dignan indicar la “metodología” que usaron). Tales números podrían parecer mucho más que aceptables para poder hacer las afirmaciones que publican.

Sin embargo hay muchos “asegunes” (como decimos acá en México). No sólo tenemos que el dichoso numerito de 30 eventos es una convención y no es una constante o valor derivado del Teorema del Límite Central sino que la encuesta podría estar totalmente influenciada por la forma en la que se hizo. Digamos, no es lo mismo hacer este tipo de encuestas de manera telefónica (en la que se estaría encestando a una población de cierto estrato social, y considerando que son números telefónicos completamente al azar) a una encuesta realizada en la calle (y en donde, por ejemplo, no es lo mismo hacer esta encuesta en el Pabellón Antara que en la Lagunilla), así como tampoco sería lo mismo hacer la encuesta casa por casa en la Sierra Tarahumara que en las Lomas de Chapultepec. Dependiendo del contexto social en la que se haga la encuesta, será la respuesta que se obtenga y será válida por el breve tiempo en el que los individuos de ese contexto no cambien sus condiciones (principalmente la información de la que ellos partieron en sus decisiones).

Las encuestas y sus resultados no son una fuente de información confiable más allá de la honradez con la que éstas se hayan hecho para el tiempo en el que se realizaron. Para el momento en el que son publicadas es casi seguro que las condiciones de las que partieron ya hayan cambiado. Las compañías que se dedican al sondeo de opinión lo saben, y en algún momento llegué a pensar que éstas engañaban a los partidos políticos pero creo que éstas no son ajenas a tal conocimiento y mi única conclusión es que sólo buscan engañar al electorado completamente a sabiendas de una falsedad total o parcial esperando inclinar la balanza a su favor.

Tengamos entonces en mente que debemos votar por lo que consideremos correcto o apropiado, no por lo que se nos dice con las preferencias o tendencias electorales.

Referencias.

  1. Antonio Hernández Espinal, “El Índice de Posicionamiento Social como herramienta electoral“, blog de Dialoga Consultores, 2012.06.21, visitado: 2012.06.26. URL: http://www.dialogaconsultores.com/2012/06/el-indice-de-posicionamiento-social-como-herramienta-electoral/.
  2. Manuel Ortiz, “Tostón. Capítulo II: los sondeos de opinión“, blog Apuntes de Bolsillo, 2008.02.13, visitado: 2012.06.26. URL: http://apuntesdebolsillo.blogspot.mx/2008/02/tostn-captulo-ii-los-sondeos-de-opinin.html.
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