De justicia y hombres voladores

Escuchaba ayer a una señora (quién no tenía recato alguno en que su conversación fuera escuchada por alguien más) platicar con otra persona en el metro. Hablaba sobre algún incidente por broma o prepotencia que tuvo con alguien más. Decía ella que “…era uno de esos momentos en que uno quisiera ser superhéroe para enseñarle a esos … (sic)” y con lo que obviamente se refería a poseer alguna cualidad de fuerza superior para someter a quienes la molestaron, ya sea como castigo o para también imponer su punto de vista.

Todos conocemos las palabras que el Tío Ben le dice a Peter ParkerWith great power comes great responsibility” (frase que en origen se le atribuye a Voltaire), que muchas veces se toma de relajo, pero que rige todas estas historias en las que hay un superhéroe; historias en las que un don de esta naturaleza nunca cae en las manos equivocadas (al menos no sin que haya una contraparte capaz de hacerle frente y vencerlo). A últimas fechas, dado la poco funcional que nuestros sistemas de protección e impartición de justicia están resultando, este tipo de deseos se ha vuelto muy frecuente. Pero, y como decía Oscar Wilde:

When the gods wish to punish us they answer our prayers.

¿Alguno se ha preguntado que pasaría si en la vida real ocurriera esto sin tener en cuenta la regla antes descrita? ¿Qué pasaría si un poder supremo cae en manos de alguien poco merecedor de él? Aunque suene a comic, la respuesta es, por supuesto: el final del homo sapiens como especie reinante de este planeta, e inclusive de la vida en este planeta.

No hace mucho veía un corto cuya trama giraba entorno a la aparición de un hombre volador, con fuerza suprahumana y que, aparentemente, comenzó a aplicar justicia por su propia mano.

En este tipo de historias, como he mencionado, se asume que el poseedor de estos dones es alguien que es sobresalientemente inteligente o al menos cuenta con una moral y ética que le señala lo que es correcto y lo que no lo es (al menos en términos de lo que es ética y moralmente aceptable para la mayoría de los que vivimos en el mundo occidental). Por lo que, aún y cuando, tome la justicia por sus propias manos, la historia implica que las víctimas serán siempre merecedoras del castigo.

Por supesto que en las historias y en el colectivo popular, un poder de esta naturaleza jamás caería en un criminal o en alguien con una discapacidad intelectual seria pero ¿y si pasará? Todavía más problable que cayera en alguna persona promedio (lo que incluye desde una verdulera belicosa de mercado hasta un político). ¿Y si pasara? Sin importar cualquiera de los casos que menciono, creo que el resultado será el mismo.

Bender

Creo que un buen ejemplo de esto y de las más sutiles implicaciones cuando la naturaleza deja escapar ligeramente algo que sutilmente da ventaja a alguien ha sido retratado en la obra de Issac Asimov “Fundation and Empire”, donde aparece “El Mulo.”

The Mule

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s