¿Una “antilista”?

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que me llevó a una página, que me llevó a notra página, que me llevó a otra página, y que finalmente me llevó a otra en la parece empezó todo el asunto. La idea, al final parece no ser muy diferente de lo que GTD implica pero todo este asunto tiene algunos elementos que valen la pena mencionar.

ThingsPrimero, el título. ¿Por qué “antilista”? El prefijo “anti” siempre implica algo contrario a la palabra que acompaña. Uno piensa que se trata de una lista contraria de pendientes y es cuando, después de leer y razonar sobre el asunto, uno cae en cuenta que, si bien siena algo raro, sí, se debe interpretar como una “lista de cosas que no son pendientes”, de cosas hechas.

Segundo. Cierto, muy cierto. El no tener compromisos o tener que rendirle cuentas a alguien sobre tiempo y productividad (mas que a uno mismo) es muy liberador. Pero, sin un buen sentido de lo que significa cierta disciplina es totalmente contraproducente. De hecho el autor de la página que señalo como iniciadora de esto indica que la idea puede no funcionar para todos y no debería ser empleada para la vida personal. Claro que la idea debe ser tomada abiertamente, al final uno debe adquirir y asumir compromisos, especialmente propios. Así que no es posible vivir enteramente sin ellos.

Tercero. La idea de sólo tener tres listas de pendientes (por hacer, por revisar y para después) atrajo mi atención. Una de las cosas que se señalan es que, si bien, GTD puede ser un buen método, puede resultar complicado y no apto para todos. Al inicio la idea del GTD suena bien pero cuando uno se llena de listas y listas de pendientes, tareas y proyectos sobreviene la inevitable parálisis por el sobrecogimiento de tantas cosas por hacer.

Cuarto. La disciplina. El fijarse metas, cumplirlas y revisar al final del día lo que se ha hecho. Aunque se mencionan en muchas de estas técnicas y métodos, y creo que todas están conscientes que sin ella no funcionan, parece que ninguna le da la importancia que merece. En su lugar tratan de formentar hábitos a través de sus indicaciones pero ninguna establece o habla seriamente de la disciplina que debe tenerse para que funcionen. Ésta se adquiere por resultado no se construye, es mi apreciación.

Quinto. La “procrastinación“, ese mal habito de dejar las cosas para después. Siempre pensé que esta palabra era una invención gringa. Pero no, la RAE la incluye y define su raíz como “aplazamiento”, “aplazar”, “diferir”; del latín procrastinare. Es lo que consideramos parte de la idiosincrasia mexicana y a lo que nos referimos coloquialmente como “dejar las cosas para el final” (al parecer desde tiempos del imperio romano el problama ya existía y había sido identificado, dándole un nombre: procrastinare. Yo he luchado contra esto por mucho tiempo, por años. Al final, siempre está ahí. Como dice el dicho, “si no puedes con ello, únetele.” Aunque en este caso es, “si no puedes con ella, úsala.” Así, resulta interesante ver que hay gente que la ha usado como factor de motivación: “hago cosas porque procrastino otras.” Incluso ha escrito de ello desde hace tiempo. Claro, no falta quien dice que esto no es mas que un pecado que debe evitarse.

Así, mientras debería continuar con mi trabajo de tesis doctoral, de la cual ya voy algo atrasado a como plantee hace un semestre a mi asesor, estoy escribiendo esto.

 

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