Terminó una era de aprendizaje

Con el anuncio del término de actividades1 de Dr. Dobb’s finalizó una era de aprendizaje que data desde la década de 1980 y cuya muerte duró alrededor de una década. Continuamos ahora con una era que empezó en esta transición, de corte industrial y de consumo. Una era más práctica y menos artesanal, impulsada por generaciones más preocupadas por hacer cosas en lugar de saber cómo y por qué se hace.

El "por qué" asusta a muchos

La llegada de la computación personal trajo consigo no sólo dispositivos digitales sino todo un universo de publicaciones, especialmente revistas de divulgación para practicantes. A lo largo de los 80, hubo muchas revistas dedicadas a la programación y la electrónica digital. En México, la mayoría eran de origen extranjero, aunque puedo decir hubo publicaciones nacionales respetables (hay una que otra que aún se mantiene, aunque ya no con la misma cantidad o calidad de contenido). Yo conocí inicialmente las americanas, luego supe de las europeas- británicas y españolas -pero sabía de francesas y alemanas con cierto renombre.

Preguntar para saberLas revistas de programación dieron a mi generación no sólo la introducción al uso y explotación de computadoras y calculadoras programables sino también al conocimiento de muchos temas que parecían inabordables desde un punto de vista computacional pero que daban cuenta que, con ingenio, no había campo que escapara de la injerencia de las computadoras. Era una forma en la que muchos, que no contaban con una formación científica y profesional, podían acercarse a temas técnicos y científicos profundos y explorarlos en computadoras caseras. Sin embargo, la abundancia de productos tanto en software como en hardware, pronto trajo consigo un cambio.

Portada de BYTE, Octubre 1985Byte fue una de las primeras y muy tempranas bajas de este cambio. Fue de las primeras que pasó de ser una fuente de conocimiento y código a ser meramente un escaparate de publicidad y revisión de productos, de la misma forma como PC Magazine empezó y con la que todos comparábamos con cierto desprecio. Muchas de estas revistas llegaron a engrosar los escaparates de Sanborn’s, a veces el único lugar donde podían conseguirse. Algunas duraron años vendiéndose, algunas otras duraron poco. ¿Alguien supo y conoció la revista Microcornucopia, por ejemplo?

El desarrollo del hardware ciertamente permitió incrementar las capacidades de cómputo y las posibilidades de uso de las computadoras pero al mismo tiempo ha venido haciendo más y más difícil su programación, sin importar el nivel (alto, medio, bajo). Si bien el desarrollo de software de código abierto hizo que algunas publicaciones surgieran o retormaran el camino de la divulgación técnica, éste también se ha vuelto tan complicado que difícilmente la programación requerida para su uso puede tratarse en uno (o una serie de artículos) que permitan dar ejemplos prácticos y cortos. Este espacio está ya sólo reservado para scripts o algunos comandos del sistema operativo.

La entrada del blog de Dr. Dobb’s1 señala esto se debe a la enorme cantidad de información que la internet permite encontrar más fácil, rápido y gratuitamente. Yo creo que también a la enorme variedad de cosas ya hechas (aplicaciones, utilerías, bibliotecas de rutinas, frameworks de desarrollo) que ciertamente ahorran tiempo y esfuerzo en hacer cosas (muchas más allá de la capacidad y conocimientos de muchos) y sólo preocuparse por utilizarlas. ¿Quiere un compilador para C? ¿Busca funciones para el procesamiento de imágenes? ¿Necesita software para procesar lenguaje natural? ¿Quiere código para desarrollar una red neuronal? Quaerendo invenietis, búscalo y lo encontrarás. Realmente, el problema es ahora saber y entender nuestro problema para adecuadamente hacer uso de lo que ya existe.

Muchas empresas ya han también empezado a adoptar el esquema de hacer uso de lo que ya existe, olvidándose de desarrollar software propio y acorde a sus necesidades. Ya no buscan desarrolladores de software (no confundir con el término “programador”) sino integradores tecnológicos.

To question or not to question, that's the question

 

Referencias

  1.  Andrew Binstock, “Farewell, Dr. Dobb’s,” Dr. Dobb’s web site, blog, published 2014.12.16. Consulted: 2015.01.20. URL: http://www.drdobbs.com/architecture-and-design/farewell-dr-dobbs/240169421.

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