De cultura e infraestructura vial (12)

Revisemos ahora las participaciones de cada uno de los actores del sistema. Si se desea establecer un orden mayor, tal cual lo busca un reglamento, debe haber un intensivo trabajo viendo su obediencia, apretando las tuercas y metiendo a todos en cintura. Lo que nos lleva inevitablemente con el primero de estos actores.

Policia

La policia. Sip, no hay de otra, debe haber un custodio de la observacia de la reglamentación. Desafortunadamente ya sabemos lo que pasará: el policía detiene, la gente se molesta, se defiende (o trata de evadir su responsabilidad), hay vacíos legales, errores en la concepción del reglamento y al final la corrupción se abre paso1.

Uno ilusamente puede llegar a pensar en muchos esquemas para tratar de evitarlo pero tarde o temprano llegaremos a la inevitable paradoja

Quis custodiet ipsos custodes?

Como ya he escrito antes, en nuestra cultura no tenemos un concepto de honor u honorabilidad. Así que apelar a la buena conciencia y actitud cívica de un servidor público es perder tiempo. Creer que las cosas se harán bien por “el deber ser” es iluso. Similarmente tampoco podemos esperar que una población que ha vivido por años en pleno libertinaje adopte un proceder disciplinado de la noche a la mañana. Supongamos que el siguiente escenario se presentara al buscar incentivar el respeto y observancia de la reglamentación de tránsito:

“Durante un periodo no menor a un año, a fin de que la ciudadanía se familiarice con el reglamento de tránsito y las sanciones asociadas, lo mismo para buscar desincentivar la extorsión de sus vigilantes ante el natural desconocimiento de los reglamentados al inicio de su aplicación (así como para favorecer el que todos se familiaricen con éste), la policía se limitaría a amonestar a los conductores infractores. Durante este periodo, al superar cinco amonestaciones se procedería con una multa. La idea es que no haya dinero de por medio en un inicio para minimizar la corrupción. Una sanción no pasa de ser una explicación de lo que se hizo mal, el sustento legal del porqué la infracción, el dar a conocer las sanciones asociadas y el registro de la amonestación.”

Las licencias y placas del vehículo contarían con códigos de barras con las que el registro se automatizaría y así se evitaría (o minimizaría al menos) cualquier registro inapropiado. Se que aquí muchos encontrarán puntos álgidos. Vamos por partes, como diría Jack “El Destripador”.

 ¿Deberá haber un  estímulo a los oficiales de policía con base en la cantidad de amonestaciones? Muchos dirán que no porque eso generaría una cacería por parte de los agentes de tránsito, pero apelar a que los oficiales harán este trabajo por amor a la profesión es apostar al problema detrás de todo esto y por lo que escribí “ilusamente” en párrafos previos. La gente (y en particular el mexicano) tiende a ser floja. Pero esto es lo de menos. Quiéran o no aceptarlo, tenemos un problema cultural aún mayor. Nuestro pueblo es corrupto y la corrupción es parte de nuestra cultura.

¿Cómo atacarlo? para mi, sin un concepto de compromiso detrás y debidamente entendido, no puede atacarse. Dado el background expuesto debe haber un estímulo detrás, principalmente mientras una generación “más limpia” pudiera llegar (como se ha mencionado en post previos). Para la vigente y ya corrompida, no hay de otra que una recompensa (monentaria o en especie). Para romper con el círculo vicioso debe haber una sanción por un tercero (no la policía misma) ante las omisiones de la policía, su desdén, malicia y errores (y ese tercero debe ser vigilado por los dos primeros); pero en ese mismo sentido debe haber una recompensa tangible para el trabajo bien hecho. Dicho tercero debe ser tanto la sociedad misma (en particluar los amonestados) como un vigilante adicional de los elementos de control de la policía misma. ¿Los mismos amonestados? Sí, un tercero sin conocimiento de causas y hechos sólo empantanará el proceso.  Yo creo que un control de calidad mediante la revisión y aviso a los amonestados de sus infracciones deberá establecerse. La revisión de este registro y su disputa deberá traer sanciones para ambas partes cuando se compruebe malicia deliberada o estupidez (aisladas o recurrente). Es decir, de la misma forma en la que las infracciones se están llevando a cabo por cámaras con radar en vías rápidas2, de igual forma se revisarían las amonestaciones mencionadas. Si uno está de acuerdo bien, si hay un abuso o error deberán haber procedimientos para apelar (y esto debe ser rápido y expedito, no más de 30 días para tener una respuesta, y 15 más para una apelación última y final).

Creo, al respecto de ésto último, es importante que en el mismo sentido en que estas notificaciones se dan, por ese mismo canal y forma deberá poderse apelar. Es decir, resulta anacrónico que en estos tiempo modernos se pida a uno acudir a una oficina, en la que debe identificarse plenamente y demostrar la propiedad del auto, para solicitar una corrección a lo que podría ser un error administrativo. En una primera instancia, si hubiera forma de demostrar que la sanción recibida es injusta, no ocurrió o fue equivocadamente asignada, por correo o internet debería solventarse dando (hasta donde es razonable) el beneficio al amonestado (siguiendo el precepto de “presunta inocencia”). Eso sí, si se demostrara que tanto quien levantó la infraccióm o como quien quiere zafarse de ella están cometiendo un perjurio debería haber fuertes sanciones al respecto. Pasa de ser algo “administrativo” a un delito. No grave pero delito al fin y así pasar a un proceso penal.

¿Qué deberá ser un “registro apropiado”? El escaneo de las placas del vehículo, el escaneo de la licencia del conductor, una foto (con datos de geolocalización) y datos de GPS del lector deberían ser suficientes para sustentar que en un determinado lugar (foto y GPS), alguien (licencia) cometió una infracción manejando un vehículo (placas). Sí, incriminaciones pueden darse, pero creo que a menos que fuera una recreación detallada (junto con la licencia robada). Será demasiado trabajo hacerlo y estos cuatro elementos deberían impedirlo en su mayoría. Incluso, pienso, podría pedírsele al conductor que él mismo proporcione la foto, en forma de que él acepte en ese instante su responsabilidad, de la misma forma en la que se firma una boleta de infracción. Podría haber casos además en los que la licencia del conductor no fuera requerida (como las infracciones por alta velocidad ya mencionadas2). ¿Podría extenderse este modelo a vueltas prohibidas y multas por estacionarse en lugares prohibidos? Yo creo que sí. Por ejemplo, en un lugar donde hay una cámara, el oficial de tránsito puede anotar fecha, hora y lugar del evento, reportarlo y el átrea de cámaras proceder con la extracción del video. Si no procede se le notifica al oficial, si procede se pasa a generar una copia que se pone en un sitio al que el infraccionado podrá acceder y verlo. Si hay algo mal puede hacer su reclamación. Si todo es legal, ni modo, a “apechugar” su culpa e infracción.

Referencias

  1. Francisco Pazos, “Impedidos para sancionar,” Excelsior, sección Comunidad, página 5; México, D.F., 2011.10.31. URL: http://excelsior.com.mx/periodico/flip-comunidad/31-10-2011/portada.pdf.
  2. Gerardo Jiménez, “Lidera segundo piso multas por radares, “ Excelsior, sección Comunidad, página 5; México, D.F., 2015.10.14. URL:http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-comunidad/14-01-2015/portada.pdf.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s