De cultura e infraestructura vial (13)

En el último post abordaba el tema de la policía (en el aspecto de la vigilancia del tránsito, esta institución tiene demasiadas funciones y así problemas) cuya función de vigilancia de la reglamentación y buen orden vial es obligada. Desafortunadamente, ya sea por influencia de su cultura organizacional, regional o nacional, sus actores tienden a abusar de sus funciones y la adopción de prácticas corruptas es fácil y recurrente.

Recuerdo que alguna vez escribí de cómo veía el poco respeto que se tiene por los agentes de tránsito (muy similar a como quedó ilustrado en una foto que vi en el Excelsior hace tiempo1). Ciertamente esto es algo que ellos mismos se han granjeado.

Estoy seguro que muchos dirán que esto no puede seguir así y tendrán muchas ideas pero, al momento de verse en problemas, la gran mayoría de nosotros optaremos por el camino fácil. Me incluyo. No por el hecho de no reconocer mi falta sino porque pagarla como debe ser me sale más cara, no sólo en dinero sino en tiempo. Por ejemplo, no hace mucho platicaba con familiares sobre una ocasión en la que el conserje del edificio donde vivo sacaba autos para que un vecino pudiera salir. Dejó la camioneta sobre la calle y una grúa de la SSP vio su oportunidad. Argumentando que la avenida es vía primara y uno no puede uno estacionarse procedió con el arrastre. No se si el “poli” se burlaba, era fiel seguidor de lo que el reglamento dice,  era un idiota y no entendía la situación, vio una oportunidad de sacar lana, o simplemente vio una infracción si considerar causas atenuantes.

Al final éste me dijo que para evitar ser remolcado debía estacionarme en la siguiente calle. No importaba si estaba moviendo autos y requería estacionarme momentáneamente, no podía hacerlo sobre la avenida ni sobre la rampa del estacionamiento, debía mover los autos a unos 20 ó 30 metros (si había lugar) y el flujo vehicular me obliga a dar una vuelta de 5 minutos o más para poder regresar a la avenida e ingresar al estacionamiento. Aquí es donde se ve que el sentido común está ausente y el “ser celoso del deber” raya en la malicia. Es decir, si veo una cochera abierta, un auto con las intermitentes prendidas estacionado en la avenida y autos sobre la rampa de acceso a tempranas horas de la mañana (cuando no hay tránsito que obstaculizar), ¿no pinta como maniobras de los residentes?  Aún con un escenario mínimo como pueden ser las puertas de la cochera abiertas y el auto en la calle, puede dar lugar a la duda razonable de que están moviendo autos en el estacionamiento donde están las puertas abiertas. Uno esperaría que el “gruyero”, más por profesionalismo que por cortesía, preguntara si el auto está siendo movido y de ser así limitarse a una recomendación de hacerlo rápido para evitar entorpecer el tránsito. Pero no (y seguro que más de uno ya sacó una sonrisa o carcajada con mi fantasía) estos sujetos llegan y sin mediar palabra agarran lo que a su juicio es una falta al reglamento. Aquí es donde empieza a perderse el respeto a alguien que debería considerarse garante del orden público y las buenas costumbres.

Pero imaginen que pasara lo siguiente. Imaginen vivir en un condominio en el que hay seis autos en la fila de su estacionamiento. Su auto es el del fondo. deben mover cinco autos para sacar el suyo. En la rampa de acceso caben dos, así que tres deben ser estacionados en la calle. Imaginen el caso extremo en el que no hubiera espacio, están solos y deben dejar tres autos en “doble fila”. El sentido común (y toda regla de civilidad que recuerden) les impedirá bloquear el arrollo vehícular, Además de no hacerlo por protección a los autos (además de no ser suyos). Súmenle que deben hacer rápido todo este movimiento para minimizar el riesgo de un asalto. Ahora, imaginen que aparece una grúa de la SSP, el “poli” se baja y aunque no ve a nadie, busca ver que los autos y la cochera abierta se deben a que están moviendo autos. Lo confirma y se va. Tan sólo esto, para mi, sería de admirar.  Imaginen además que como buen gesto se queda para solventar problemas de tránsito, cuidar, o inclusive ayudar. Yo no tengo duda alguna que esto cambiara mucho la percepción hacia ellos. Pero no, no son así. Incluso puede darse un asalto, haber un herido tirado por ahí, éstos llegan y, sin importarles nada más, toman alguno de los autos, celebrando que no tuvieron que lidiar con nadie y que cubrirán “su cuota” sin mayor problema ese día.

Yo recuerdo como eran hace mucho tiempo las oficinas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) para tender a los contribuyentes. Mejor descripción del infierno en la tierra no podría haber y sin embargo cambiaron mucho. Para mí, las oficinas del SAT son un ejemplo y modelo de cómo una dependencia gubernamental puede cambiar para bien. ¿No podría pasar esto en la policia?

 

 Referencias

  1. Arturo Páramo, “Pa’ qué me sirve la vida” [inserto], Excelsior, sección Comunidad, página 1, 2013.04.10. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-comunidad/1o-04-2013/portada.pdf.
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