De cultura e infraestructura vial (15)

En la última entrada de esta serie de posts, comencé con algunas reflexiones sobre la reglamentación. Coincidiendo con esto, recientemente en un diario apareció una nota al respecto del tema1. Algo que me llama la atención es la creencia, suposición o idea de que con el reglamento se acaba el problema o va a empezar la soculición. Me recuerda mis días laborales en Banamex, donde a uno le urgían a tener un plan de trabajo para atender un proyecto o problema. Todo el día tenías a tu jefe sobre tu yugular fregándote si uno ya tenía o no el plan de trabajo. Aquellos que teníamos más experiencia en el modo de trabajo de este banco nos dábamos el tiempo máximo para cada tarea, porque sabíamos que al momento de presentarlo al jefe y este a su vez al jefe vendrían los recortes: “¿una semana para esto? No, eso te toma una hora. ¿Dos semanas para esto otro? No me gusta debe ser más rápido.” Al final si uno daba un plan de trabajo para un mes se lo recortaban a uno a dos semanas, ya sea porque el jefe quería lucirse o porque los procedimientos dictaban que algunas cosas debían hacerse en cierto tiempo. Al final, y lo peor de todo, es que ya teniendo el plan de trabajo (con el que el jefe se pavoneaba ante sus jefes o usuarios) te asignaban otros proyecto y planes, como si el plan de trabajo fuera a hacerse sólo o éste el fin y único propósito de nuestras vidas.

Siempre he llamado a esto una “ceguera de planificación” y, tomando el plan como símil del reglamento, pareciera que los administradores de esta ciudad lo sufren crónicamente. ¿De qué sirve un nuevo reglamento si éste no está acorde con la realidad o no se aplicará? Podrá sonar fatalista pero la realidad es la realidad. Supongamos que el nuevo reglamento señale (que de “nuevo” es sólo por su fecha de promulgación porque seguro sólo es un refrito del anterior) que ciertas vías son exclusivas para automóviles. ¿Creen que no habrá moticiclistas en ellas? ¿Creen que la policia sancionará a cuanto motociclista viaje por ellas? ¿Creen que no haya peatones y ciclistas en ellas? Yo sólo veo viable que para poder hacer efectiva tal restricción, haya algún tipo de elemento de control de acceso (pluma, caseta) lo que es poco costeable.

Regresamos al problema cultural.

Referencias

  1. Franciszo Pazos, “Urgen acabar reglamentos,” Excelsior, sección Comunidad, pág. 1; México, D.F., 2015.03.01. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-comunidad/01-03-2015/portada.pdf.

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