De cultura e infraestructura vial (30)

Automovilistas

Ahora pasaré al tema de los automovilistas. Entendiéndose como “automovilista” a aquel conductor de cualquier vehículo automotor distinto de motocicletas, vehículos con propósitos comerciales (usados para reparto por ejemplo), industriales o de propósito específico, y camiones o mayores (trailers, por ejemplo).

En un post anterior mencionaba que si bien es necesario y adecuado promover el uso de la bicicleta, debe hacerse a la par de establecer una infraestructura apropiada para asegurar la integridad de los ciclistas. Hacerlo entorpeciendo el flujo de vehículos automotores y a costa del espacio destinado a éstos para “desincentivar el uso del auto” me parece equivocado. Y creo, que mejor muestra de esto no hay que las cifras de atropellamiento a ciclistas. A los ciclistas se les obliga e incita a circular por las mismas vías que los automóviles, envalentonados porque la autoridad les dice que ellos tiene la prioridad y creen que los automovilistas cederán espacios y flexibilidad así nomás. Por mayor disponibilidad y cuidado que un automovilista pueda tener, existen leyes físicas que poco les importa las motivaciones humanas. Si un ciclista se pasa una luz roja pensando que simplemente porque el tiene la preferencia de paso el mundo se detendrá, pues la selección natural se encargara de seguir su curso de eliminación de genes estúpidos.

Gregorio, Excelsior, sección Nacional, pág. 11, 2013.10.17,

Por supuesto no todo es culpa de los ciclistas y peatones. Sabemos que los conductores no son siempre inocentes y la cultura vial de la Ciudad de México nos ha vuelto muy agresivos y tenemos vicios muy arraigados (que no necesariamente son recientes). Tomemos por ejemplo el uso del teléfono celular al conducir1. Todos sabemos el porqué está restringido. ¿Pondría Ud. lector una TV en su auto? Mp. Sabemos lo que pasaría de hacerlo. Con el celular es lo mismo. Aquí en México como en muchos otros países, la ley señala evitar hacer uso del teléfono celular mientras se conduce. Se trata simplemente de medidas precautorias para minimizar el riesgo de accidentes. Es la ley pero todos la ignoramos. ¿Por qué? Porque la autoridad la viola también, porque la autoridad no vigila adecuadamente su cumplimiento, porque las sanciones son mínimas.

Para empezar, ¿qué pasaría si todo oficial de seguridad pública fuera cesado si se le viera haciendo uso del celular mientras conduce?  ¿Qué pasaría sí la sanción a la conducción usando un celular fueran 48 horas de cárcel inconmutable? Y que todo esto fuera aplicado. Yo les aseguro que nadie se atrevería a hacer uso del teléfono al conducir. Claro, se trata de una suposición para el”país de las maravillas” pero creo yo que en la Ciudad de México somos como somos porque las leyes no se aplican. Punto.

Referencias

  1. Francisco pazos, “Un llamado a la tragedia, ” Excelsior, sección Comunidad, página 5, Ciudad de México, D.F.. 2015.04.25.  URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-comunidad/25-04-2015/portada.pdf.

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