De cultura e infraestructura vial (47)

Transito en cualquier gran ciudadComo indicaba en el post previo, cerraba el tema del urbanismo y pensaba pasar al de los peatones. Sin embargo una nota apareció no hace mucho en un diario1 y debo hacer un paréntesis (y es que el tema da para mucho de donde cortar… esta serie de posts la inicié pensando que no serían más de 7 entradas y ya voy llegando al año).

La mencionada nota señala que un estudio del INEGI sobre la percepción de los ciudadanos al respecto de su actuar y confianza de las autoridades de tránsito indica que éstas son vistas como las más corruptas y menos confiables (desleales). Creo que habría que reflexionar  un poco sobre el porqué.

Yo comparto la opinión, y si bien no creo que sea porque sólo gente corrupta ingresa a esta corporación, sí creo que hay una inercia y cultura en ella que lleva a cualquiera de sus integrantes a corromperse. También creo, hay un elementos clave que los lleva a ello: la reglamentación.

Ya he mencionado que el actual reglamento de tránsito no está acorde con la realidad urbana (y falta revisar el “nuevo” reglamento que está por entrar en vigor, digo yo, nuevas armas para estos sujetos). Desde el momento en que las sanciones se elevan (donde el transgresor buscará por economía no pagar o pagar lo menos posible) hasta el hecho de lo que implica ser llevado a un corralón (perdida de tiempo y erogaciones mayores). El oficial de tránsito (esté bien pagado o no) no podrá evitar pensar que “de que se lo lleve el Gobierno”– al que seguramente tampoco verá con buenos ojos –“a que me lo lleve yo, mejor yo”). De ahí lo demás crece como “bola de nieve”.

¿Soluciones? Pregunta difícil. Ya con anterioridad he escrito al respecto y mantengo mi punto de vista: el primer paso a una solución debe ser la eliminación de la amenaza que implica perder el uso del vehículo. Un segundo paso debe ser también el apelar y fomentar la conciencia ciudadana. Ya lo he escrito, nuestra cultura no contempla algo como el llamado “honor” que otras manifiestan. Sólo hay algo muy vago sobre “el bien y el mal”, donde el fin justifica los medios porque “el que no transa, no avanza.”

Referencias

  1. Tránsito, la autoridad más corrupta del país,” Publimetro, página 2; Ciudad de México, 2015.10.06. URL: http://issuu.com/publimetro_mexico/docs/20151006_mx_publimetro.

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