De monarquías y plebeyos

La monarquías, a pesar del grado de modernidad y madurez que la humanidad ha alcanzado, siguen siendo una sistema de gobierno o emblema de muchas naciones1. Hay algo en el ser humano que ejerce cierta atracción hacia la aristocracia. A pesar de que existen naciones, como México, en las que se ha abolido cualquier consideración sobre privilegios hereditarios y distinciones entre personas, es decir, todo ciudadano es considerado ante la ley como cualquier otra persona.

A pesar de que el poder económico pesa aún más y hay gente que ha logrado crear reinos y fortunas similares con el esfuerzo y trabajo de reyes y gobernantes creando imperios (quizás a veces no del todo ética y legalmente pero tampoco en la antigüedad así lo era), en cierta regiones de la humanidad aún se venera a la monarquía. Quizás sea porque los comunes desean creer aún que hay algo mejor que ellos que los cuida y guía o porque internamente aspiran a poder ser diferenciados de la mayoría “más corriente que común.”

La gente que pertenece a ese selecto grupo es gente acostumbrada a un trato diferente, aunque en realidad sean tan comunes y corrientes como cualquier otro y muchas veces aspiran ellos a poder desenvolverse tan comúnmente como cualquier otro. En contraste tenemos a los adinerados y poderosos, en donde hay muchos politiquillo y político. Éstos si son un verdadero cáncer social. Se han acostumbrado a vivir con un trato diferencial sin en realidad tener algo por el cual lo merezcan recibir. La gran mayoría son despojos de nuestros procesos científicos, tecnológicos y sociales, gente que no ha sabido triunfar por sí mismo salvo a costa de otros y que ha caído víctima de sus propias mentiras creyéndose mejor. Todos los días leemos del caso de alguno de los miembros de esta clase que es protagonista de un escándalo o exceso, personal o profesional que sólo nos deja ver como alguien puede enfermar por el poder que se le confiere. Creo que es por eso que en muchos lugares, la monarquía sea vista como un sistema válido de gobierno o de distinción social.

 

Referencias

  1. Iván Ventura, “Monarquías, tradición vigente“, Excelsior, sección Global, pág. 6, México, D.F., 2014.07.14. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-global/13-07-2014/portada.pdf.

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