De dinero, profesiones, empleos y formaciones (1)

Este año ha sido particularmente intenso para mi. Fue un año de “sobrevivencia” y algo frustrante pero me ha dejado un enorme aprendizaje y experiencia para pensar que en el 2016 podré darle la vuelta a muchas cosas y, como decimos por acá, “tomar la sartén por el mango”… o por lo menos debería permitirme sentar las bases para que en breve pueda hacerlo. Como sea, tengo la firme convicción de que será por mucho un mejor año. Mucho trabajo, retos y desafíos pero lo veo más como una oportunidad de capitalizar lo invertido en los últimos dos años más que algo atemorizante.

Mucho antes de que Banamex decidiera dejarme ir, yo ya venía considerando la posibilidad de cambiarme de empleo. Desde su adquisición por parte de Citi, la vida en el banco giraba en torno a cumplir con la reglamentación a la que ésta estaba obligada a cumplir por las leyes de EE.UU., a las que había que sumarle la reglamentación interna, la reglamentación mexicana, más los intereses propios del banco junto con los caprichos, ceguera y agendas propias de sus directores. Considerar que el banco ofrecía eso que tanto publicitaba (un “plan de carrera”) era una utopía. Para mi era más una condena en vida a una profesión sin sentido. Así, la separación obligada vino como una segunda oportunidad de buscar verdaderamente algo por lo que verdaderamente valiera la pena trabajar.

La motivación para hacer el doctorado igual ya la tenía pero la decisión final la tomé tardíamente. Viendo en retrospectiva los últimos cuatro… cinco años creo que muchas decisiones y acciones debieron planearse y tomarse antes, pero bueno, mejor “tarde que nunca.” Este tiempo también me ha dado oportunidad de apreciar varias cosas.

En los terrenos de la informática y computación, el campo laboral (contrariamente a lo que muchos dicen o pueden pensar) no está saturado. Sí está devaluado en muchos sentidos, ya que hay mucha oferta de mano de obra barata en México y en el extranjero, como ocurre con Java. Yo tampoco me veía iniciando nuevamente como un programador o analista (que al final es en lo que una persona mayor de 30 años termina haciendo bajo la etiqueta de “consultor” y cumpliendo con las responsabilidades de un líder de proyecto y con la paga de un capturista), especialmente si uno termina con un tratante de recursos humanos (léase “firma de consultoría”) que lo venderá a uno al mejor postor en el mercado del “outsourcing“. Un empleo en el que la experiencia y habilidades de personal con una trayectoria laboral considerable  sean adecuadamente valoradas y remuneradas no es difícil de hallar tampoco, pero pocos son dignos de considerarse empleos “retadores” o “interesantes”.

Después de mi salida de Banamex me topé con varias ofertas buenas e interesantes, con el único detalle que éstas pedían gente con un doctorado. Así que terminé animándome a hacer el mio. Hacerlo no ha sido fácil (son más de 20 años de desarrollo tecnológico y científico que uno debe recuperar para poder considerarse apto de poder responder a lo que el grado y la escuela pide para obtenerlo) pero ha sido iluminador e interesante.

Además de que muchas puertas se abren, la perspectiva laboral cambia…. de hecho, mas que ser una perspectiva laboral o profesional, es una perspectiva de “emprendurismo” la que uno empieza a percibir. Sí, hay muchas cosas interesantes y que valen la pena a la que uno puede aspirar al obtener el grado pero también uno puede apreciar y vislumbrar el porqué los países desarrollados son líderes tecnológicos y científicos y es la gente egresada de los “PhDs” las que consiguen empleos envidiables (salarial e intelectualmente). Pero lo verdaderamente valioso es la percepción de lo que uno puede hacer al crear ciencia y tecnología por su parte para crear una industria, empresa o servicio propio.

No hace mucho vi en Facebook una caricatura en la que se mostraba el desarrollo académico de una persona como una espiral que inevitablemente lo llevaba a uno al desempleo. Yo estoy en total desacuerdo con esta percepción. No niego que hay muchos profesionistas y graduados que no ejercen su labor o terminan ejerciendo otra que no estudiaron. He conocido a secretarías que estudiaron para ser dentistas. He conocido a doctoras en medicina laborando en un área de comunicaciones y telefonía. He conocido arquitectos como administradores. Me he topado con muchos ingenieros como taxistas. Trabajé con un químico que “la hacía de” analista financiero junto con un analista financiero que se creía neurocientífico por hacer uso del paquete “Neurostock”. ¡Ah! Y me perdonarán los actuarios por “traerlos atravesados” pero he conocido a muchos actuarios que se creen informáticos sólo porque programan (y hasta el momento no he conocido a alguno que lo haga bien). En fin, la formación vocacional, la preparación académica y el ejercicio de una profesión no necesariamente están alineadas en la vida.

También hace poco leía en Twitter, “al final no es trabajo lo que todos buscamos, es dinero.” Y si se trata de dinero, para conseguirlo no es necesario estudiar. Sólo se necesita trabajar y dedicarse a buscarlo. Estudiar puede facilitar las cosas, sí; aunque lo que digo yo es que, con el cúmulo de conocimientos que la humanidad ha alcanzado, es una vergüenza no hacerlo para entender a nuestro mundo y maravillarnos con su complejidad. Permanecer en la ignorancia es incrementar el riesgo de ser devorado por las religiones y pseudociencias.

Así, el problema es que muchas (y no sería raro) de las personas no terminan ejerciendo su profesión porque no buscaron con más ahinco poder hacerlo, porque se vieron con la necesidad de trabajar en algo más para conseguir dinero y ya no hicieron el esfuerzo por buscar algo en lo que ellos estudiaron (o también porque vieron que les dejaba más), porque descubrieron una nueva vocación, porque no quisieron, o por flojos se conformaron. Como sea, fue su decisión, no creo que alguien pueda decir que fue obligado a ello. Todo se puede si se quiere y busca, quaerendo invenietis. Por lo que ver esas notas, estadísticas1, 2 y dibujos sensacionalistas en los que se implica un “¿para qué estudiar si no encontrarás empleo?” es tan ofensivo para mi como ver los horóscopos y a la gente leyéndolos creyendo les dará indicaciones de qué hacer en su vida.

Referencias

  1. Lilian Hernández, “Empleo, una carrera de obstáculos“, Excelsior, sección Nacional, páginas 16 y 17; Ciudad de México, 2012.07.30. URL: http://excelsior.com.mx/periodico/flip-nacional/30-07-2012/portada.pdf.
  2. Lilian Hernández, “Sin ejercer, 60% de profesionistas“, Excelsior, primera plana; Ciudad de México, 2012.07.30. URL: http://excelsior.com.mx/periodico/flip-nacional/30-07-2012/portada.pdf.

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