Contingencia ambiental en la CDMX (7)

Escribí yo al inicio de esta serie de entradas sobre lo que parece ser una equivocada apreciación de las actuales autoridades en materia de administración vial. Primero, el endurecimiento del programa “Hoy No Circula” de forma sorpresiva cuando aparentemente no había necesidad de ello, al inicio de la administración de Mancera, pensando en que esto haría disminuir los índices de contaminación. Aunque la decisión fue unilateral (como deben ser cuando son tomadas por una autoridad) fue hecha en forma burocrática en lugar de hacerse inteligentemente. Por supuesto que esto trajo el que muchos automovilistas se ampararan e hicieran revisar las disposiciones en la materia, de manera que el poder judicial hizo ver que el criterio debe ser técnico (emanación de gases) en lugar de uno administrativo (antigüedad del vehículo) para determinar su engomado. Muchos vehículos que eran holograma “2” pasaron a ser “1” o “0”. No dudo que esto trajo un incremento en el parque vehicular.

Un segundo problema de apreciación es el nuevo reglamento, que en un afán populista dice buscar la protección del ciclista y peatón, restringiendo la velocidad de los automóviles y buscar el desaliento de su utilización por medios restrictivos (leyes que imitan la velocidad) o por hacerlo menos cómodo en su uso (reducción o eliminación de carriles o vialidades para cederlos a ciclistas, peatones o transporte público; así como la pérdida de capacidad de estacionamiento). Como señalaba en ese primer post, muchos expertos ya señalaban desde la entrada del nuevo Reglamento de Tránsito de la CDMX que éste propiciaría el incremento de contaminantes. Hay que considerar también, a la luz de lo que escribo en el párrafo previo, que es muy posible que la actual administración haya visto alarmas por tendencias en los índices de contaminantes pero en lugar de tomar acciones efectivas decidieron hacerlo mediante un reglamento de tránsito.

Corroborando estas hipótesis, el trabajo de un grupo de investigación de la UPIBI señala que la conducción a bajas velocidades propicia la contaminación1,2. El estudio señala que a mayor tiempo de traslado (por tráfico o baja velocidad) mayor tiempo que el automóvil está encendido y así mayor cantidad de contaminantes  liberados. Lo cual tiene sentido por simple lógica.

Red

Referencias

  1. Adda Avendaño, “Menores velocidades al conducir causan mayor impacto ambiental“, Gaceta Politécnica, Instituto Politécnico Nacional; año LII, No. 1239, página 11; 2016.05.02. ISSN: 0016-3848. URL: http://www.comunicacionsocial.ipn.mx/Documents/Gaceta/G-sem1239.pdf.
  2. Mayor impacto ambiental por conducir a bajas velocidades: estudio politécnico“, Comunicado de Prensa, Instituto Politécnico Nacional; publicado: 2016.04.27, consultado: 2016.07.12. URL: http://www.comunicacionsocial.ipn.mx/Documents/Comunicados_2016/COM-139-2016.pdf.
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