De La Roma y sus aceras

Vivo al lado de un restaurante de nombre “El Parnita”. Éste “arreglo” (tal vez la mejor palabra fuese “modificó”) la acera hace tiempo, un domingo por la noche, medianoche. Algo raro ver a albañiles trabajando un domingo a las 11 de la noche. Imaginé se trataría de una obra irregular y puse un tweet. A los 20 minutos, me consta, llegó una patrulla. Desde mi perspectiva parece que hubo una revisión de papeles pero igual y se “arreglaron” ahí. Poco después la patrulla se retiró y la obra continuo con todo el ruido que implica, terminando entre 1:00 y 2:00 a.m. del lunes. Ciertamente la banqueta fue arreglada, con algunas lozas, muy diferente al resto de la banqueta. Además, la porción del jardín que la Av. Yucatán tiene a ambos lados de la acera en el tramo de Querétaro a San Luis Potosí, sólo interrumpida por la salida de las cocheras, se eliminó totalmente frente a este restaurante. No puedo decir que en su lugar se colocaron jardineras pues éstas no suplen el área perdida y éstas se hicieron donde termina la banqueta. En otras palabras, “El Parnita” hizo su terraza.

Desde entonces, pasar frente a este restaurante es “entrar a él”, teniendo que esquivar a meseros, mobiliario (incluyendo perros y sus bebederos colocados a diestra y siniestra) y comensales (algunos ya pasados de copas). Varias veces puse tweets al respecto, tampoco fui el único.

Hace un par de meses noté que el mobiliario (mesas y sillones de espera, así como sombrillas, mesitas de servicio y bebederos) no había sido colocado, aunque el restaurante estaba en operación, y me pregunté si finalmente hab´ían ya metido al restaurantero éste en cintura. Un fin de semana salimos a comprar un libro.El restaurante estaba abierto ya. Me sorprendió que mi hija (12 años) fuera la primer en comentar el alivio que sentía poder pasar por ahí sin problema. Usualmente, lo que comento en Twitter, se queda en Twitter pero si alguien dice que ella actuaba por influencia mía no tengo forma de comprobar lo contrario. Sólo puedo comentar que me sorprendió un poco ver que una niña pudiera tener el mismo grado de molestia que un adulto sobre el uso y placer de disfrutar la vía pública.

Desafortunadamente esto no duró mucho por lo que pienso que bien pudo deberse a una inspección que alguna autoridad hacía por la zona. Como menciono por ahí, no soy el único que siente molestia o al que le causan problemas los abusivos restauranteros de la zona, que hacen de la acera su terraza o estacionamiento.

Ciertamente hay muchos otro comercios (principalmente talleres mecánicos, tiendas, papelerías, tortillerías) que hacen uso de las banquetas también para poner sus mercancías, atender clientes  o extender su área de trabajo. Pero esto no pasa a ser de un tercio y queda aún un espacio relativamente amplio para pasar. Con los restaurantes ocurre lo contrario: ponen una o dos filas de mesas y sillas dejando a lo más un tercio de la acera para transitar por ella.

Las autoridades a cargo parecen avalarlo.

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