El peligro del outsourcing

Cada que me encuentro y platico con algún conocido, especialmente algún colega de Banamex, sale a relucir el tema del outsourcing. Sí, las  platicas son porque es notorio como muchas empresas hacen uso de servicios externos, especialmente los que tienen que ver con el desarrollo tecnológico, para realizar sus proyectos. Aunque resulta paradójico como por un mero ahorro económico evitan tener un conocimiento fundamental sobre lo que emplean para trabajar que les debe permitir innovar y mejorar.

Se entiende que el contratar servicios de outsourcing resulta atractivo porque sale más barato. Es decir, se paga por la mano de obra nada más. No hay que pagar prestaciones, no se genera antigüedad, no hay que pagar equipos, muchas veces ni lugares de trabajo (ya sea porque se hace en forma remota o simplemente porque se puede hacinar en un cuartucho a un montón de “godínez”).

El típico godínez

Uno pensaría que entonces los empleados de las empresas que venden estos servicios deberían ganar mucho mejor para compensar las prestaciones que no pueden tener en empresas mejor asentadas y de mayores ganancias. Las estadísticas dicen que no es así. Se trata de empleos que abaratan la mano de obra y subemplean recursos humanos. Todo en detrimento del trabajador. Además de que todos en el ramo informático saben que trabajar en una consultora (término antes empleado al del outsourcing) es saber que uno será explotado a más no poder. Así las cosas.

Sin embargo, las pláticas por las que sale este tema son originadas por dos cosas. El primero es la falta de calidad en los productos generados en esta modalidad de trabajo (¡pregúnnntenme!) y el segundo es que la empresa que contrata el servicio de outsourcing pierde cada vez más el conocimiento de lo que tiene. Si uno toma nota de estas dos cosas, sabrá y entenderá el porqué de esas historias laborales inverosímiles en las que algo falla y los empleados no saben que hacer… a veces ni donde está el equipo en la que ocurrió.

Esta fallas, obviamente generan la necesidad de continuar contratando servicios de outsourcing, algunos nuevos, que terminan por empeorar las cosas y en difuminar aún más el menor conocimiento que la organización contratante pudiera tener, terminando por pagar más para que le hagan o que ésta ya no sabe hacer. Las fallas y falta de calidad sólo va en detrimento de la imagen del contratante (por eso que además me resulte sencillo poner de ejemplo a Banamex, su caída, falta de seriedad y calidad en sus servicios en los últimos años ha sido notable). Así que, ¿que tan barato puede ser en verdad el outsourcing?

Referencias

  1. Marielena Vega, “La informalidad del Outsourcing“, Excelsior, sección Dinero, página 11, México, D.F., 2012.10.16. URL: http://www.excelsior.com.mx/periodico/flip-dinero/16-10-2012/portada.pdf.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s