Rouge One, malinchismo y universidades públicas

Vengo de ver la película “Rouge One“, la cual me gustó mucho más que el bodrio que hizo J. J. Abrams con el “Episodio VII“. Yo había venido leyendo sobre críticas y opiniones al respecto de la cinta, especialmente que era– según yo entendí –algo así como una producción independiente. La Wikipedia en español dice que es “es la primera película autónoma de la serie Star Wars Anthology” aunque eso de “autónoma” no creo que sea lo “independiente” que yo creía. Bueno, pero el punto de esta entrada es otra cosa.

No supe hasta hace poco que Diego Luna actuaba en la película. Inicialmente pensé era en un rol secundario y realmente no pensé fuera un papel estelar. No fue hasta que fui a la “Feria del Juguete” en el WTC y vi la figura de acción del personaje que interpreta que caí en cuenta que no era un personaje secundario.

Durante la cena de Noche Buena, salió en la conversación esta película. Alguien comentó lo inverosímil que le parecía el que Diego Luna apareciera en ella, y bromeó que ya sólo faltaba que “El Vitor” (personaje de Adrián Uribe) saliera en estas cintas .

Durante la publicidad y avance de esta cinta, vimos un comercial de la cerveza “Corona”, protagonizado por Diego Luna, al respecto del ya sabido espíritu, sentimiento o idiosincrasia denigrante que los mexicanos y en otros países tenemos de los mexicanos. UN comercial que cina el estereotipo del flojo y el chiste de los “cangrejos egoistas.” El mensaje del anuncio es que la única limitación que nos ponemos los mexicanos es la victimización que hacemos de nosotros mismos y la baja estima que nos tenemos. En relación de Mr. Trump, se hacen algunas alegorías a muros (momento que por cierto creo yo óptimo para sacarle provecho, Mr. Trump va a, si no en crisis, sí a paralizar a su país; algo así como nos pasó con AMLO).

Este año me toco platicar con alguien que acababa de terminar su doctorado en Francia. En su opinión, el nivel académico de México es mucho mejor que el francés pero no es lo mismo decir “soy egresado de la UNAM” a “soy egresado de la Sorbona”, especialmente en México. No puedo hablar por otras universidades pero en el caso del IPN, uno de topa con “preferentemente graduado de algún programa académico en el extranjero” cuando se revisan las convocatorias para promociones, concursos de oposición, registro de proyecto o ingreso a algún grupo o área de trabajo. Claro, yo entiendo la razón por la que se buscan evitar esas contrataciones endogámicas pero ese “preferentemente” que uno se encuentra parece discriminatorio y típico del problema que hablo en el párrafo previo.

Hay muchas cosas que hacemos en México mejor a lo que podríamos hallar en países económica, científica o tecnológicamente más desarrollados (y me consta) y tendemos a pensar que lo extranjero es mejor. Similarmente, existe la idea que la calidad de la educación en programas de nivel superior y posgrado de las universidades públicas es mala (muchas veces por los recursos o profesorado que el plan de estudios cuenta) pero éstos puede tener muchos mejores resultados que aquellos de las universidades privadas, y no por el plan de estudios sino por sus estudiantes.

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