De cultura e infraestructura vial (111)

Iniciando un nuevo año y las condiciones ambientales pintan para una nueva época de contingencias ambientales. La semana pasada escribía en relación con el incremento de precios de la gasolina (el famoso “gasolinazo”). ¿Este aumento hará que disminuya el índice de contaminación por una posible disminución de motores de autos usados y tiempo de funcionamiento? Es decir, dado que está cara la gasolina que la gente evite usar sus automóviles el menor tiempo posible para no gastar tanto. Lo dudo.

Las autoridades señalan que la principal fuente de contaminación son los automóviles. Otros decimos que hay otras fuentes a considerar. Algunos señalan a las industrias. A este respecto hay dos cosas a considerar. Considerando el avance tecnológico en los motores de combustión interna (no se puede comparar un auto anterior a la década de los 90, contra uno actual) que la gente está más sensibilizada al respecto de la contaminación ambiental, el programa de verificación vehicular y la existencia de los convertidores catalíticos, el que hayan regresado las contingencias ambientales señala que los autos per se no son un factor. Cierto, son los que contaminan pero lo hacen como consecuencia de algo más que el tener emisiones (por ejemplo, prolongar su uso encendido como resultado de un reglamento de transito que no busca agilizar su paso– y entiéndase que esto no significa incrementar su velocidad — y prolongar su tiempo encendido (al restarle espacio de circulación o estacionamiento, por ejemplo) o políticas de movilidad que dificultan su tránsito (obras que le restan espacios por ejemplo). Cierto, la industria tiene carta en el asunto pero ¿después de tantos años no se ha hecho nada? Mi opinión es que tienen un estado similar al del parque vehicular (hay verificaciones, nuevas tecnologías, sensibilidad).

Yo creo que hay factores no considerados. Por ejemplo, ¿cuántos de nosotros vemos el humo de los autos? La verdad es raro ver ya a un auto con emisiones visibles. Generalmente son camiones o maquinaria (como las de las construcciones). ¿Cuántos de nosotros hemos vistas las emisiones de restaurantes y puestos callejeros? Yo creo que todos y todos los días; y no creo que haya un censo al respecto. Claro, no faltará quien diga que no puedo comparar a un puesto de carnitas o de pollos al carbón con un automóvil. Tal vez sea difícil pero consideremos dos dimensiones: visibilidad y tiempo. ¿Cuántos autos se necesitarían para lograr generar la cantidad de humo similar al de uno de estos puestos (o por cuento tiempo)? Y, ¿cuánto tiempo un puesto de éstos (y restaurantes) está emitiendo humo y cuánto tiempo la misma cantidad de autos (equivalentes en emisiones) están prendidos? Hay puestos que operan hasta 12 horas seguidas. Yo creo que si son de considerarse.

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