De cultura e infraestructura vial (129)

La semana pasada escribía sobre las tablas de la “Guía del Deslinde”1. Para este día planeaba iniciar la revisión de algunos de estos casos pero debo hacer un paréntesis. El tema será retomado en la siguiente entrega.

Ocurrió que el pasado jueves mi camioneta fue remolcada por una grúa de la SSP al corralón. El delito: estacionarme en sentido contrario a la circulación. Este es el recuento del evento.

Como antecedentes debo mencionar dos cosas. la primera que, cuando hace un año hice la revisión del reglamento de tránsito, leí y revisé el artículo que quebranté2. La segunda que Miriam ya me había mencionado la infracción porque vio a una grúa levantar a un auto bien estacionado e interpeló al oficial de tránsito y así ella se enteró del motivo de arrastre. De ninguna de estas dos cosas me acordé. Ciertamente era cuestión de tiempo que me levantarán el auto pues me había venido estacionando mal desde hacía tiempo. Irónicamente, en esta ocasión fue en una calle secundaria, de doble sentido, sí pero no tan transitada como la calle en la que ya había venido cometiendo la falta. Justo ahora que, me estacionaba en una vía en la que difícilmente estorbaría o podría causar un accidente, aparece la grúa y se llevan mi camioneta.

El oficial de tránsito me indicó lo que necesitaría para recuperar el vehículo y fui a casa por ello. El corralón en cuestión queda cerca de donde Miriam tiene su negocio, por lo que ella fue a revisar el asunto también. Según me platica, el oficial de informes, al revisar el caso le ofreció liberar el auto por $500.00. Tomando las cosas con ironía, Miriam se puso a regatear con el oficial, quien ya en confianza le “soltó toda la sopa”, diciendo que no podía ser menos, pues esos $500.00 debía repartirlo con otros compañeros.

Ya más tarde, con los documentos necesarios fuimos a sacar el auto. $850.00 la multa. Las personas que estábamos ahí veíamos que por lo menos, en los 15 minutos (o menos) que duró el trámite, otros 5 autos llegaron al depósito. Uno no puede evitar sacar cuentas y darse cuenta del enorme negocio que esto representa para el Gobierno de la Ciudad. Por supuesto, los comentarios de “para esto si son buenos pero no para perseguir ladrones” no se hicieron esperar. Para la mayoría de la gente , esto es visto más como una molestia y abuso del gobierno que quiere que la gente se comporte de una determinada forma, cuando el entorno no lo permite. Ciertamente, como señalaba en mi revisión del reglamento de tránsito, esto es con el fin de minimizar accidentes pero, aparentemente, la autoridad se enfoca en quienes cometen las infracciones menores y que son fácilmente sancionables dejando de lado aquellos que representan males mayores pero así también un esfuerzo mayor para su sanción (ambulantes, gente “influyente”, etcétera). Es decir, para el ciudadano común y trabajador, se percibe a la autoridad como un ente que principalmente se enfoca en sacar dinero de gente que por necesidad debe cometer momentáneamente alguna infracción menor, mientras que se hace de la vista gorda con problemas más serios.

Referencias

  1. Guía de Deslinde para las Compañías de Seguro“, Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), 3a edición, México. URL: http://www.ep-seguros.com/Guia_de_deslinde_Autos_2015.pdf.
  2. Eduardo René Rodríguez Ávila, “De cultura e Infraestructura Víal (61)“, blog. Publicado: 2016.01.25; consultado: 2017.05.22. URL: https://eravila.wordpress.com/2016/01/25/de-cultura-e-infraestructura-vial-61/.
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