Fascículos coleccionables (1)

Siendo muy chico; muy, muy chico, mi papá comenzó a comprar una serie de libros que eran parte de una colección que se vendía en los puestos de periódicos en forma semanal.  Cada semana mi papá traía a casa estos pequeños libritos de portada blanca con lomo de color entre hueso y, quizás, mostaza con recuadros azules, naranjas o verdes. Se trataba de la Biblioteca Básica Salvat.

Estos libritos, de cuando en cuando, los veo aún en puestos callejeros de chácharas, librerías de intercambio o de “libros viejos”, algún tianguis o feria urbana de trueque o cacharros. Muchos en muy buen estado, a pesar de que tendrán casi 50 años desde su aparición. También he visto algunos tomos en algunas bibliotecas, pero nunca he visto toda la colección completa. La encuadernación de estos libritos era muy rústica. Taladrados en el lomo y pegados. Con el uso tendían a desprenderse las hojas, dejando ver el dentado trabajo de donde estaban pegadas.

No fue hasta ya muy entrado en la adolescencia que me interesé por algunos títulos de esta colección para leerlos como se debe. Recuerdo haber leído “2001: Odisea del Espacio” de Clarke (que por cierto acaba de aparecer entre varios libros en una actividad de limpieza de verano), “1984”, de Orwell y “Narraciones Extraordinarias” de Poe. Quizás algún otro título escapa a mi memoria. Hubo muchos que llegué a hojear frecuentemente (como el número 2, “Secretos del Cosmos” pues traía fotografías– igual la obra de Clarke con fotos de la película de Kubrick). Recuerdo también que esta colección de libros nos sirvió mucho a mi y mi hermana para sacarnos de apuros con algunas tareas (recuerdo que ella echó mano de “La Celestina” y el “Poema del Mio Cid”). Si mal no recuerdo, mi papá llegó hasta el número 82, creo… de los quizás 100 números que constaría la obra completa.

En fin, por lo que leo en la Internet, esta colección de libros marcó a más de una  generación. Veo también que en sitios como “Segunda Mano” o “Mercado Libre” hay muchas ofertas de venta de estos libros. Hay gente que los busca y han logrado completar toda la colección. Bien, pero la razón de la escritura de esta entrada se debe, más que a estos recuerdos, en las obras que se vendían como fascículos coleccionables. Tiene ya muchos años de la última colección que adquirí de esta forma y no me había vuelto a interesar por ello, por lo que no sé si ya desaparecieron completamente. La Internet tiene gran culpa de esto, así como las tecnologías digitales. Sin embargo, veo que la venta de colecciones de libros de esta forma se mantiene vigente. Más detalles en un siguiente post.

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