De lo que decimos y como lo decimos

Escribía ayer sobre el asunto de la multa que apareció y debí pagar para verificar. Continuo con ello.

Le comenté a Miriam de la multa. Primero se extrañó, aunque esperaba yo un extrañamiento o consternación mayor por el hecho. En su lugar, la reacción fue más de “no hubieras pagado y la hubieras impugnado“.

Mi respuesta fue más de “¿Tú que hubieras hecho? Ya a medio mes del primero del periodo de verificación, ¿crees que la hubieras arreglado antes de que expirase el periodo?” Además, yo estoy considerando que, para evitar colas y problemas logísticos de aquí a la primera, máximo segunda semana del segundo mes de verificación, es el mejor momento para hacer este trámite.

Su respuesta fue más de un “pues sí pero…“. Había un “pero“. Siendo que yo sopesé el asunto (entre la revisión de la multa, si era válida, si podría impugnarla y el revisar la hubiera ya pagado) dos horas el día anterior, me pareció algo molesto que en menos de dos minutos ella viera mal mi decisión. Pregunté el porqué cuestionaba y discutía mi decisión. Según ella, literalmente, “ese dinero que usé en pagar la infracción la hubiera empleado en un mecánico.” “¿Un mecánico?“, mi reacción algo extrañado. A lo que ella responde. “Sí, según yo, antes de ir a verificar hay que llevar el auto con el mecánico.” La verdad es que rara vez hago eso, trato de mantener el auto a punto y cuidado. No he tenido rechazos en la verificación. Si quería aprovechar el periodo de verificación, lo más simple era pagar. Claro que de inmediato le salió la actitud cívica de “pero deberías reclamar la multa, es lo que todos debemos hacer porque si no...” Claro, ella no es la que invertiría tiempo y desgaste emocional al hacerlo, sin garantía de que la multa fuera condonada, pero no, eso ya no importaba porque en algún momento ella dijo: “y yo no discuto“, pero terminamos discutiendo.

Decidí preguntar nuevamente el porqué ella discutía pero insistió en que no lo hacía. Tuve que preguntar que entendía ella por “discutir”, y la respuesta fue sobre opinar. Le dije que no estaba de acuerdo pues no opinaba, cuestionaba porque hacía uso de palabras en las que decía que debí hacer algo en lugar de lo que hice. Así estuvimos algunos minutos más pero hubo que ponernos de acuerdo primero sobre lo que queríamos expresar, no lo que expresábamos. La multa pasó a segundo término. Al final ella debió admitir que sí discutía.

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