Alto nivel

A lo largo de mi vida he escuchado muchas expresiones. Algunas llegan para quedarse, otras se van al olvido. Desde esas que surgen por una campaña publicitaria ocurrente y exitosa* hasta las que vienen por el lado académico (atadas a palabras como “calidad”, “excelencia”), tecnológico (“turbo”, “generación”) o de gestión (“urgente”, “prioritario”, “oportunidad”, “innovación”).

En el entorno profesional es quizás donde más me he topado con estas expresiones, donde principalmente se trata de “palabrejas” (buzzwords, como les llaman los gringos) que en su mayoría son barbarismos, malas traducciones y peores adopciones (muchas producto de o propiciado por un vocabulario reducido por parte de quien las adopta). Me ha tocado ver como la gente las toma o las usa sin tener la menor idea de lo que hablan o dónde deben aplicarlas. A la luz de más experiencia y conocimiento, algunas de éstas “poses” (como coloquialmente se les menciona) llegan a ser verdaderamente ridículas y afortunadamente limitadas a ciertos contextos o momentos que no llegan a expandirse, aunque sí pueden llegar a ser algo largos algunos de ellos.

Desafortunadamente algunas de estas palabras se usan en forma tan indiscriminada y con tanta regularidad que su verdadero significado e importancia se diluye y difumina hasta perder todo sentido. Todo resulta ser “urgente”, “prioritario”, “innovador” o de “oportunidad” que la “calidad”, “excelencia”, “productividad” o “éxito” dejan de tener el sentido que inicialmente les fue conferido para denotar algo que debía ser diferenciado y marcar una pauta entre lo normal o lo verdaderamente extraordinario. Hoy en día ya no importa que algo sea “extraordinario”, “lujoso”, “turbo” o de nueva “generación”, la sociedad de consumo nunca está satisfecha.

En el terreno de las frases… aunque quizás lo más adecuado en este caso sea referirse a un término, tenemos “alto nivel”. Dos palabras que empleamos para separar de lo básico o normal, aquello que es de un grado de complejidad, calidad o especialidad superior. Por ejemplo, en el terreno de los lenguajes de programación, hablar de un “lenguaje de alto nivel” sólo tiene sentido en el ámbito académico, pues en el profesional, fuera de actividades y áreas muy específicas, ya es difícil encontrarse programando con lenguajes de nivel bajo o intermedio. Sin embargo, “alto nivel” ha sido sobreexplotado al denotar un grado de especialización o profundidad superior que pasa ya a ser una etiqueta que denota una categorización más perdiendo ese valor agregado que el nivel implica.

Por ejemplo, me encontraba elaborando un texto para describir lo que el programa de maestría en informática de la UPIICSA busca de sus egresados para complementar la descripción del curso que estoy impartiendo este semestre. En los documentos de la maestría se lee que se buscan crear “profesionales de alto nivel”. ¿Qué es o debe entender por “profesional de alto nivel”? Cuando era pequeño un “profesional de alto nivel” equivalía a referirse a un “ejecutivo”, términos que buscaban describir a una persona con un nivel jerárquico en la estructura organizacional de la empresa muy alto, por encima del “personal operativo” (aquel que hace la chamba en forma rutinaria, sin preguntarse el porqué la hace o cómo mejorarla, aunque sí posee la lealtad o iniciativa necesarias para resolver problemas o actuar en situaciones que requieren cierta iniciativa o capacidad de compromiso para sacar el trabajo adelante) y muy por arriba de un trabajador u obrero del más básico nivel jerárquico (del que sólo se espera poder hacer uso de su fuerza física o habilidades pero sin mayor compromiso que el que se obtiene por su contrato laboral).

Muchas universidades y empresas mencionan el término de “profesional de alto nivel”. las primeras como un objetivo que buscan formar y las segundas como objetivo a buscar. En ambos casos, no describen cuáles son las características que distinguen a este “profesional de alto nivel”. Algunos lugares manejan como equivalente “profesional de alto rendimiento”, pero el ámbito profesional no es una justa deportiva, donde el término “deportista de alto rendimiento” se entiende y capta de forma natural. ¿Un “profesional de alto rendimiento”? ¿Para qué? ¿Para que trabaje 36 horas seguidas sin descanso? No, eso no es lo que “profesional de alto nivel” implica.

Tras dedicar un rato “googleando” el término, la verdad no he encontrado una definición clara. Lo más cercano es quizás el que definan las características que un “profesional de alto nivel” debe tener pero son muy subjetivas y no exhaustivas, por lo que me atreveré a dar la mia. Antes considérese que debemos ubicar dónde se encuentra un “profesional de alto nivel”. Por lo que tendríamos desde el nivel más bajo hacia el más alto, en términos de conocimientos:

Profesionista.- El que ejerce una profesión. Aquella persona que ha obtenido un grado académico que le permite presentarse como alguien quien ha sabido cursar un programa de estudios de manera adecuada y completa para que se le confiera ante la autoridad y que por esta sea respaldado, para ejercer una actividad que requiere preparación, examinación y aprobación oficial.

Profesional.- Además de tener como mínimo el grado esencial de una educación superior (licenciatura o ingeniería), un profesional es aquel que además adopta un código de conducta que denota entiende y distingue entre el deber ser y aquello que no puede permitir o permitirse ocurra ya que le demeritaría como un miembro de un grupo social.

Profesional de alto nivel.- Debe comprenderse que un “profesional de alto nivel” es una persona que ha buscado especializarse en un campo del saber humano, a través de una capacitación autodidacta, especializada (mediante diplomados, seminarios, talleres o cursos de capacitación) o mediante la obtención de un grado académico (maestría o doctorado) que le permite dirigir, evaluar o capacitar a otro profesionales. Es dentro de esta categoría que encontramos a especialistas, consultores o asesores. Cuenta con la capacidad de adquirir y evaluar nuevo conocimiento para su aplicación.

Experto.- Un experto es todo aquel profesional docto en una rama del saber, es decir, posee un cúmulo de conocimiento más amplio que la mayoría de otras personas que se desempeñan en su misma especialidad. Capaz de cuestionar a otros expertos o especialistas ofreciendo una interpretación u otra solución diferente pero consistente con las evidencias de un problema. Es capaz de generar nuevo conocimiento.

Gurú.- Un líder en su campo del saber que guía y es respetado como autoridad. Sobre pasa a un experto en la rapidez con la que puede proporcionar una interpretación y solución a un problema. Genera conocimiento que muchas veces no es entendido sino hasta tiempo después por los expertos.

Notas

*De las primeras que me acuerdo es una sobre una campaña gubernamental para el cuidado del agua, de mediados de la década de 1970. En varios de estos spots aparecía un niño gordito que con voz chillona decía “¡ciérrale!” refiriéndose al las llaves del agua mientras con las manos hacía un gesto relacionado. Durante mucho tiempo (quizás 10 años), fue un referente cultural para referirse al cuidado de recursos de diversa índole.

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