Del “Buen Fin” 2017 e impresoras

Llegó ese periodo que no es más que una mala copia del “Black Friday” americano y al que muchos sucumben con la mercadotecnia desplegada a su alrededor. Para mí, no es mas que una “super mega” versión de lo que las “tienditas de raya” hacían y que pululaban en la era prerevolucionaria mexicana. Nuevamente, tras revisar las diversas “ofertas” y “promociones” anunciadas, llego a la conclusión de que sólo son promociones, que en muchos casos no llegan a superar a otras campañas (como las “Noches Palacio” del Palacio de Hierro, por poner un ejemplo).  Realmente descuentos ínfimos (entendibles, para poder recuperar lo gastado en publicidad) es lo que caracteriza a la temporada y la habilitación de los “meses sin intereses” de la banca y programas departamentales crediticios. Fuera de eso no hay nada más que valga la pena.

Incidentalmente, dada la publicidad (y otros factores personales), Miriam se inclinaba por adquirir una impresora en estos momentos, a lo que me opuse. He de mencionar que en casa contamos con tres de ellas… cuatro de hecho considerando un multifuncional. Salvo el multifuncional y la más viejita (una DeskJet 990cxi) las otras impresoras llegaron como regalos en la adquisición de equipo de cómputo. Las cuales están de hecho, almacenadas ya que, o no hay ya suministros para éstas o éstos salen demasiado caros (y he encontrado alternativas de impresión más baratos)

Realmente las impresoras son muy baratas, especialmente las más simples. Al grado que sus suministros de tinta son iguales o más caros que éstas. Sólo en el caso de las impresoras que superan los $1,000.00 el botecito o cartucho de toner resulta más barato en proporción y parecería justificar la inversión.

Es aquí donde surge la disyuntiva, ¿conviene realmente adquirir una impresora? Me refiero para un uso casero, donde habrá una impresión semanal por tareas o alguna razón personal. No estoy considerando casos en los que uno llega a imprimir sus fotografías en forma regular o alguno que otro documento diariamente. No, me refiero a un caso, que creo será mucho más común de lo que todos pensamos, basado en mi experiencia personal.

A pesar de tener a los hijos en escuelas particulares que tienen una orientación tecnológica y hacen uso de muchos recursos digitales, la verdad es que ellos hacen un promedio de impresiones de 20 a 30 páginas por bimestre (y tal vez exagero). Los adultos en este hogar apenas requerimos una quinta o sexta parte de esto. Ciertamente esta necesidad de impresión se concentra en ciertos momentos, por lo que mis necesidades de impresión a lo mucho son de media página diaria. Claro que esta medida es una ilusión, en el sentido que no lo hago diariamente. Solo lo requiero en ciertos momentos.

En BestBuy observábamos una de las impresoras más baratas (un multifuncional de hecho) de Epson, que al parecer ofrece la mejor opción con sus recargas individuales tanto en precio como en tecnología (de inyección de tinta). Adquirirlo costaba $3,500.00. Sus suministros menos de $200.00. Un multifuncional de inyección de tinta HP, el más barato, cuesta $750, pero sus suministros valen la mitad de esto (los cuales duran para una decena de impresiones; una impresora de color además tiene el problema de que se acaba un color y el resto del cartucho se desperdicia, los cuales son lo doble de caros que uno monocromático). Observaba también que una impresora Samsung láser costaba $850.00 con un “cartucho de inicio” (media capacidad).

De las impresoras que mencioné tener en casa, para dos de ellas ya ni cartuchos hay. El multifuncional requiere mantenimiento pues la tinta (por falta de uso) se secó, tapando conductos; y para una LaserJet P1000, el cartucho cuesta casi $1,800.00. En fin que parece demasiado gasto para algo que se usa unos minutos al mes.

Por otra parte, en la papelería de la esquina, imprimir me cuesta $1.00. Hacerlo en la Lumen u Office Max cuesta menos ($0.90, lo más caro). Tal vez no sea lo más cómodo recurrir a una papelería o café internet para imprimir pero sí he encontrado que es lo más barato.

¿Conviene invertir en algo que tendrás empolvándose un mes para usarlo sólo 10 minutos un día antes de guardarla otro mes? Ciertamente hay una enorme comodidad en poder imprimir en casa y evitar tener que salir y esperar por poder imprimir, pero aún así, el sentido común indica que no se justifica una inversión así.

Además, y una de las razones por las que me llené de impresoras, fue que éstas llegaron antes de agotar el suministro de tinta por lo que fue más barato usar la nueva a renovar la que estaba en uso, incrementando su brecha tecnológica y obsoletizándola más. La verdad, me sale más barato comprar una impresora láser, con el cartucho de media capacidad que incluye y cuando se agote comprar otra nueva (la impresora se puede vender además).

En conclusión, hay algo mal con esta tecnología. Sea para cuestiones caseras o empresariales de bajo volumen, no se justifica invertir en una impresora (y  no soy el único que piensa que está mal el mercado de las impresoras). Mejor imprimir en una papelería de alguna franquicia o alguna que no cobre más de $2.00 por impresión.

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