Sobre la necesidad de una transformación educativa

Recientemente me hicieron saber de un artículo publicado en Expansión1 al respecto de la era de transformaciones que estamos viviendo en el plano educativo y regulaciones a su alrededor. Voy resaltar los puntos sobresalientes de este artículo antes de agregar algunas ideas y reflexiones propias.

  1. El señalamiento del empleo de un modelo educativo como estándar con una antigüedad de 200 años, con origen en la Revolución Industrial y la realización de actividades mecánicas y no desarrollar habilidades para un pensamiento crítico, tomar decisiones o innovar.
  2. El que para hacer frente a los requerimientos educativos de nuestra era, se requiere la preparación de los alumnos en empleos que aún no existen, aprender a manejar tecnologías que están por inventarse, y gestionar relaciones complejas con personas de diferentes culturas, idiomas y valores.
  3. Para cumplir con estas expectativas se requiere de una transformación desde la niñez, a través de una reforma educativa, para compaginar con éxito proyectos de vida y aprendizaje en un contexto complejo y globalizado.
  4. “La estandarización de la educación debe cambiarse, es necesario y se diría imprescindible, identificar las fortalezas de cada estudiante y guiarlo en la adquisición del aprendizaje, generar los espacios apropiados, orientarlo en el desarrollo de las habilidades y brindarle las herramientas que le ayuden a ser crítico, creativo y emprendedor para transformarse a sí mismo y al mundo que le rodea.”
  5. “La misión del profesor debiera ser entonces encontrar esos distintos caminos y formas para que sus enseñanzas permeen y sean comprendidas por los diversos tipos de estudiantes a los que imparte sus conocimientos. Debiera ser el hilo conductor, la guía y el facilitador de potenciar sus habilidades, promoviendo de igual forma la colaboración, la asesoría entre compañeros, a la vez que se cede en su posición de liderazgo, permitiendo que sean los alumnos quienes lideren su aprendizaje.”
  6. “.. la transformación educativa tendría que ser funcional, real, consistente, sustentable y progresiva… no debe reducirse solo en brindar educación escolarizada durante 18 años… debe ser vista como la oportunidad de brindar los caminos para el desarrollo de habilidades y capacidades que conduzcan al educando a saber encontrar opciones de mejora… (que le permitan) tener la capacidad de buscar alternativas que lo lleven a… una inclusión exitosa en la sociedad a la que pertenece y en la cual se va a convertir en actor.”
  7. “¿Por qué deberíamos hacerlo? Muy sencillo, porque el mundo ya no es el que era hace 30 o 40 años, … sería equivocado seguir operando en una sociedad que ya no es la que antaño fue…”
  8. “La modernidad… exige una participación distinta y ésta debe venir a la par de una mentalidad que sepa enfrentar los cambios de manera óptima y resolver de distinta forma las situaciones…, para que se intente un aprendizaje apasionado en donde los unos y los otros generen una convivencia mejor, para sentirse más generosos y hacer que el aprendizaje se convierta en una inteligencia colectiva.”

El artículo es breve, de hecho. Concuerdo en un par de puntos pero también tengo observaciones para algunos otros. Los siguientes apartados, en el mismo orden, dan respuesta a ello.

1

Ciertamente, trabajamos con un modelo de enseñanza anticuado, que no podemos negar fue exitoso en su momento pero que no podemos negar ha sido el forjado de nuestra civilización. Aunque también es cierto que, pese a diversas propuestas de cambio, no se ha modificado mucho. Además,  habría que preguntarse si no debiéramos considerar que nuestro modelo educativo y de transmisión de conocimiento en realidad tiene más de 2,000 años en su esencia, pues la argumentación y exposición de ideas que empleamos tiene sus raíces en las escuelas de pensamiento griegas, así como los elementos de muchas de las disciplinas científicas actuales.

Entonces, si de alguna forma este modelo es relativamente exitoso, ¿requerimos cambiarlo? Sí, nuestra era dio inicio a cambios sustanciales en la forma en que percibimos datos, información y conocimiento. Si bien los cambios vividos a partir de la Revolución Industrial fueron significativos, la tecnología no fue tan invasiva y con cambios tan acelerados como los hemos atestiguado en los últimos 50 años. Además la necesidad de capacitación y especialización ya no se ve de generación a generación. En los últimos 30 años podemos apreciar esta necesidad en varias disciplinas. Por ejemplo, en el caso de la computación e informática, podemos ver la creación de áreas de conocimiento que a su vez han abierto nuevas área de conocimiento, cada una requiriendo recapacitación y especialización a nivel científico y tecnológico (e.g. seguridad de la información que a su vez da lugar a la informática forense que a su vez requiere una especialización para desenvolverse en actividades forenses específicas, como en redes de comunicación).

2

El fenómeno de la globalización se ha venido dando a la par de la evolución de las tecnologías de comunicación e información, pero la necesidad de gestión involucrando otras culturas podemos verla desde la Revolución Industrial. No veo algo nuevo en este asunto.

Sin embargo,  en este punto se inicia con algo que veo muy complicado e, inclusive, paradójico. Debemos tener presente que por el momento y por un rato más (aún previendo alguna tecnología que lo cambie), la generación previa educa a la que la sucederá. La generación educadora buscará transmitir sus conocimientos de una forma similar a la que a ella le fueron transmitidos. Es un paradigma (y obstáculo) que será muy difícil de cambiar (vencer), pero es imperativo para poder vencer el rezago de lo que está presente y lo que estuvo al momento de transmitir un conocimiento a una nueva generación.

Adicionalmente, veo inverosímil (y hasta riesgoso) poder aseverar “… los requerimientos educativos de nuestra era requieren la preparación de los alumnos en empleos que aún no existen, aprender a manejar tecnologías que están por inventarse…” ¿Cómo puede capacitarse a alguien en algo que no ha sido visto, ni siquiera imaginado? Si además consideramos lo expuesto en el párrafo previo, resulta difícil (no escribiré imposible pero entiéndase el grado de dificultad que implico).

3

Hablar de una “reforma educativa” es hablar más allá de un modelo pedagógico o de transmisión del conocimiento; especialmente para México. Al hacerlo implicamos una dimensión política en donde los intereses y agendas políticas más mezquinas salen a flote. Salen también aspectos sociales y económicos relacionados con la forma en la que los trabajadores de la educación son vistos y remunerados. Creo que todos aquellos que laboramos en el terrenos educativo público, consideraremos como positivo el que la promoción de las plazas y la carrera docente esté evaluada por el desempeño y capacidades de quien la ejerce y no secuestrada por sindicatos que mantienen a los profesores durante años en escalafones desde donde sólo ven la depreciación de su cargo y salario; un sindicato o aparato administrativo que no libera plazas u horas porque va en contra de los intereses sindicales o les resta poder de negociación y mengua un botín malamente habido.

Así, si se está contemplando una transformación completa que va desde los primeros aspectos educativos en la niñez hasta el nivel superior y de posgrado, como para poder hablar de “proyectos de vida” es necesario contemplar los aspectos sociales y económicos. Y esto incluye tanto a los educadores como a los educandos que en un futuro deberán integrarse a un mercado laboral.

4

Yo estaría de acuerdo con esto, a no ser por la dificultad que implica un seguimiento personalizado a nivel público. A nivel educativo privado ya es una realidad pero no así en la SEP. ¿Imposible de realizar? No, pero se requiere considerar también que quien llevará dichas evaluaciones y descubrimientos es una persona a la que se le debe hacer valer su compromiso y desempeño, así como sus errores. Esquemas de promoción y premiación son necesarios, igual despidos. Considerar que esto lo lleven a cabo personas que hagan o no hagan sus labores igual se les paga y que sólo se empeñan por cumplir con un horario, no redituará en mayores beneficios. Una reforma educativa debe ser integral, tanto en el modelo educativo como en el modelo administrativo y en la dimensión laboral de sus actores.

Por lo demás, este punto sólo señala lo que dirigentes políticos y sindicales a cargo de la educación, así como “expertos” en el tema, señalan año con año en cada discurso.

5

Aunado al punto previo, llegamos a un punto muy sensible y central en la raíz del problema: los profesores. Sí, por supuesto que el profesor debe ser el guía en la adquisición del conocimiento y es éste quien debe encontrar formas en las cuales transmitir aquello que expone a sus alumnos, a los que, idealmente, va conociendo poco a poco. Este siempre ha sido el buen deseo y objetivo que se busca en todo maestro. Creo que es válido afirmar que esto es más un aspecto vocacional que uno administrativo.

Pero decirlo es más (mucho más) que hacerlo. Sea bueno o malo, independientemente de su estilo (aquellos que prefieren presentar ellos el tema o aquellos que guían a los alumnos a que ellos investiguen y lo presenten bajo su guía y tutela) y las herramientas, técnicas o métodos que use, todo profesor es una persona que ha elegido dicha profesión por una razón: el placer de la enseñanza.

Cada 15 de mayo, cada evento académico o acto conmemorativo, no faltan las alusiones al aspecto vocacional, que ciertamente es difícil negar. Autoridades y administrativos, comunicadores y servidores públicos, todos recalcan la maravillosa, encomiable y loable profesión que es ser maestro. Quienes elaboramos como profesores lo hacemos porque nos gusta, pero además lo hacemos por ese placer que sólo nosotros conocemos: el ver en los ojos de un alumno ese momento de entendimiento, de comprensión, en el que sabemos éste se maravilla ante la comprensión de asimilación del conocimiento transmitido.

Sin embargo, no deja de ser paradójico como, a pesar de las alabanzas por la encomiable labor y la responsabilidad de preparar a los actores productivos del futuro, es una actividad que en términos remunerativos y de percepción profesional resulta muy ingrata. Encomiable labor y responsabilidad que no va a la par de los esquemas remunerativos así como de los de promoción profesional, obstaculizada por los sindicatos que retienen plazas y horas, y a lo que se suma los requisitos impuestos por los administradores que imponen condiciones o requisitos para su aplicación. Condiciones o requisitos muchas veces establecidas por gente sin experiencia docente y que apuntan a ser más justificaciones de puestos y estructuras administrativas que verdaderamente requisitos debidamente considerados. Es un hecho que en muchas universidades, resulta mucho más sencilla la promoción del personal administrativo que del académico (y ya no hablemos de los salarios).

Es también importante no perder de vista el nivel educativo en el que tales necesidades se presentan. Para muchos hablar de “reformas educativas” se limita sólo a un nivel básico. Para otros incluye un nivel medio y superior. Lo cierto es que una “reforma educativa” debe contemplar a los anteriores y niveles de posgrado. Muchos dirán que un nivel doctoral es un rubro muy aparte y diferentes a los previos. Mi opinión personal es que, habiendo un tutor, director de tesis o profesor de por medio, no será diferente en la esencia de lo que se hace en niveles inferiores. De hecho, el actual sistema de enseñanza o acreditación doctoral está también caduco y requiere una revisión2,3.

6

Este punto es muy complejo, además de ser otro punto álgido. Por supuesto que el mejor deseo de los educadores, escuelas y organismos de administración educativa debe ser el de “.. brindar los caminos para el desarrollo de habilidades y capacidades que conduzcan al educando a saber encontrar opciones de mejora…”, pero ¿de qué sirve si “… una inclusión exitosa en la sociedad a la que pertenece y en la cual se va a convertir en actor…” no es posible? Y, por “posible” me refiero a lo “exitoso del asunto”. ¿Podemos considerar exitoso el que egresados de posgrado no encuentre oportunidades laborales a la par de su nivel de estudios? Esto no sólo porque se les considere “sobre calificados” para el puesto, también se debe a la “experiencia profesional” que tengan más la sobre oferta de mano de obra más barata que representan los recién egresados.

Además, debe considerarse también lo que los profesores pueden transmitirles a sus estudiantes más allá del libro de texto.  Dejaré este aspecto para una entrada posterior en este blog, pues ya es una entrada larga ésta.

7

Ciertamente el mundo no es lo que fue cuando nosotros, nuestro padres y abuelos fueron estudiantes, pero decir que debemos cambiar el modelo de enseñanza porque el mundo ya no es lo que antes era me parece una argumentación bastante ingenua.

De responder a este planteamiento, yo respondería diciendo que debemos buscar nuevas forma de enseñanza y aprendizaje que puedan competir con la necesidad de generar nuevo conocimiento e innovaciones de una forma más acelerada y constante; porque podemos sacar provecho a lo que la nueva tecnología permite y porque es necesario que tengamos el control del cambio en lugar de ser víctimas de éste.

Debemos hacerlo (cambiar nuestro método de enseñanza) no porque el mundo es diferente, sino porque cada generación debe superar a la previa. Nos apoyamos en sus logras para alcanzar nuevas metas, con las recompensas que eso implica.

8

Buenos deseos, frases cautivadoras, y las frases repetitivas relacionadas con “la modernidad”. Cada generación debe vérselas con “la modernidad”, con el “estado del arte”, con el “estado de la técnica o tecnología”. Toda generación busca mejorar lo que la generación previa le dejó. Como señalo en el punto previo, debemos buscar cambiar nuestro modelo de enseñanza y las oportunidad de innovar, no porque nos encontramos en un mundo distinto al de nuestro padres o aquél en el que nacimos y nos desarrollamos, sino porque la ciencia y tecnología que hemos desarrollado se basa en el aprovechamiento lo que la generación anterior logró y comprendió. Las nuevas generaciones parte de lo que las previas les heredaron. Parten de lo que ellas ya comprenden sobre lo que sus antecesores apenas entendían. Este es el principio de nuestro crecimiento y evolución cultural.

 

Referencias

  1. Monserrat del Pozo, “La Necesidad de una Nueva Transformación Educativa“, Expansión, web. Publicado: 2018.06.29; visitado: 2018.09.15. URL: https://expansion.mx/opinion/2018/07/29/opinion-la-necesidad-de-una-nueva-transformacion-educativa/.
  2. Derek Lowe, “Freeman Dyson on the PhD Degree“,  In the Pipeline, Science Magazine web site. Posted: 2014.04.01; Visited: 2018.10.08. URL: http://blogs.sciencemag.org/pipeline/archives/2014/04/01/freeman_dyson_on_the_phd_degree.
  3. Thomas Lin, “A ‘Rebel’ Without a Ph.D.“, Quanta Magazine, web. Posted: 2014.03.16; Visited: 2018.10.08. URL: https://www.quantamagazine.org/a-math-puzzle-worthy-of-freeman-dyson-20140326/.
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